miércoles, 12 de septiembre de 2012

Fuentes literarias y filosóficas de la "Divina Comedia"

Dante, en la "Divina Comedia", llevó a cabo una prodigiosa reelaboración de nociones y temas de obras grecolatinas, escolásticas, apocalípticas y místicas.


El tema principal de la Divina Comedia es la travesía que emprende Dante, en donde conocerá varias esferas del ser y se reconocerá a sí, en ello. Además, ya desde hace mucho tiempo los viajes simbolizan la existencia humana, por lo tanto, las etapas del viaje al más allá, por parte de Alighieri, entrañan diversos sentidos, que requieren ser descifrados por el lector. Por ejemplo, el paso por el Infierno da inicio en la noche, lo cual refiere a la angustia; el Purgatorio, en cambio, es recorrido por Dante y Virgilio desde el alba, lo cual señala esperanza. Por último, el ingreso al Paraíso ocurre al mediodía, y esto es una clara alusión a la salvación, por la mucha luz que se desprende de este periodo del día.

Evocaciones literarias

El viaje de Dante se supone que comienza en una fecha concreta: el año de 1300, muy probablemente la noche de Jueves Santo y además, tiene una duración de ocho días. La Divina Comedia se estructura sobre ejes básicos: la literatura de viajes y la literatura de visiones. No obstante, Alighieri adapta lo esencial de ambos géneros de acuerdo a su plan maestro. Por ello resulta tan significativo lo que el viajero le manifiesta a Virgilio, ante la perspectiva de su recorrido, en el canto II del Infierno: “Yo no soy Eneas, ni Pablo”. Se trata de una patente referencia a los dos personajes más representativos de ambas literaturas, la de viajes y la de visiones. Eneas, el pagano que viajo de Troya a Roma; Pablo, el cristiano convertido desde el paganismo.

Influencias e inspiraciones

Además de tomar inspiración en la literatura de visiones místicas y en los libros de travesías, Dante considera también obras de literatura apocalíptica, como las de Joachim de Fiore, así como también los estudios y tratados de la ciencia y la cultura de su tiempo. Al final, gracias a ello, la Divina Comedia se perfila como una suerte de vasta enciclopedia del saber de finales del siglo XIII y los inicios del XIV.
De cualquier manera, no sería acertado pensar que Dante había leído todos los libros aludidos de manera directa o indirecta, en sus obras, y en especial en la Divina Comedia. Como cualquier otro hombre de letras de sus días, Dante seguramente había conformado su acervo cultural con las obras de viajes y visiones antes mencionadas, y además, los clásicos grecolatinos (en especial la Eneida), la Biblia, obras enciclopédicas (escritos de San Isidoro y de Vicente de Beauvais), algunos léxicos (Uguccione di Pisa) y tratados de filosofía (escolástica, tomista, y de los neoplatónicos de la Escuela de Chartres). A lo anterior hay que agregar libros escritos en lengua vulgar y muchas narraciones, leyendas, cuentos y canciones transmitidas oralmente, de generación en generación.

Sugestivas analogías

Por otro lado, ciertas similitudes temáticas en la Commedia parecerían evidenciar el conocimiento por parte de Dante de obras muy lejanas a su circunstancia geográfica y cultural. Por ejemplo, el Libro de la Escala de Mahoma, un texto árabe que relata la ascensión de Mahoma a las regiones del más allá conducido por el arcángel Gabriel, y en donde el famoso profeta musulmán, además de contemplar a Dios, conoce las siete tierras del Infierno y los tormentos que allí se imponen a las almas condenadas. Todo parece indicar que Alighieri tuvo acceso a una copia del Libro de la Escala mucho antes de lo que se había considerado tradicionalmente, es decir, antes de 1306. Como quiera que sea, hipótesis como la anterior son de difícil comprobación.

Lo que sí es un hecho, es que Dante llevó a cabo un trabajo magistral al reelaborar los contenidos que le habían inspirado: mucho del Infierno dantesco, en especial la división de los castigos, es una derivación de la Ética aristotélica y de sus comentaristas del Medioevo. Pero, además, también se hacen patentes en el poema de Alighieri, Cicerón y Santo Tomás. Por lo que se refiere al Purgatorio y el Paraíso, se perciben en estas partes de la Commedia, influencias y conceptos tomados de San Buenaventura, Aristóteles, Santo Tomás y escritores cristianos como San Gregorio Magno, Hugo de San Víctor y Boecio.