sábado, 29 de septiembre de 2012

El pensamiento vivo de Anaxágoras

La filosofía de Anaxágoras de Clazomene es un pensamiento vivo y estimulante, que invita a la exploración reflexiva de sus posibilidades infinitas.


La filosofía de Anaxágoras de Clazomene, como sucede con la de la mayoría de los filósofos presocráticos, es un pensamiento vivo, que así como se nos presenta, por circunstancias diversas, a través de fragmentos, así de igual manera, cada uno de ellos, invita a explorar nuevas formas de comprender la realidad y sus secretos. A continuación comentaremos algunos de sus ideas más sugestivas, tratando de ir más allá de su contexto para aventurarnos en sus implicaciones vivenciales, sus reverberaciones en el intelecto de quien las comparte.

Lo infinito en lo más pequeño

De acuerdo a Anaxágoras, todas las cosas se hallaban juntas, y compartían la misma infinitud y pequeñez. Precisamente por esta circunstancia, no era factible distinguir ninguna de ellas. Tanto el aire como el éter colmaban todo el espacio- en este estado primordial de la realidad- por ser ambos infinitos, ya que en todas las cosas, eran lo que más predominaba por cantidad y volumen. Resulta muy estimulante para la imaginación visualizarse en un ámbito así de extraño y primordial. Pero además, en cierto sentido, dado que la infinitud para la experiencia humana no deja de ser un concepto solamente, ese universo del que habla Anaxágoras bien podría prevalecer en el nuestro: cada objeto que nos rodea es virtualmente infinito, y nuestro universo, podría ser solo un ínfimo recinto dentro de una complejidad inconmensurable: precisamente lo que podrían simbolizar el aire o el éter de Anaxágoras.

Dinamismo potencial

Otra noción por parte de Anaxágoras expresa que: en lo que es diminuto, no existe un grado de pequeñez final, un límite, sino que siempre se puede hallar un elemento más pequeño. La razón de ello, de acuerdo al filósofo de Clazomene, es que resulta imposible que algo que es, deje de ser, lo cual se implica, de cierta manera, en cualquier división emprendida. Anaxágoras agrega que también esto sucede con relación a lo más grande: siempre existe algo mayor y además, es idéntico a lo pequeño en cantidad y por ende, con relación a su propio ser: un objeto es, al mismo tiempo, pequeño y grande. Lo que llama la atención de este modelo de realidad es el dinamismo en potencia que se percibe: esta red de parámetros, escalas y comparativas, dota a un universo vasto y complejo, una vitalidad en ciernes, que hasta cierto punto, depende de una conciencia comparadora: la medida de todas las cosas, el pensar humano.