domingo, 30 de septiembre de 2012

El símbolo: cultura y civilización

Para comprender el origen del símbolo en la cultura y la civilización, hay que saber que en la antigüedad griega se presentaba la costumbre de cortar a la mitad una moneda, una sortija o un objeto cualquiera y compartir la mitad de ello a un amigo. Al ser conservadas estas mitades de generación en generación, ambas fracciones de este objeto tenían como cometido recordar –simbólicamente- a los descendientes de los poseedores originales, el pacto de amistad establecido alguna vez. Este signo, útil para el reconocimiento del pacto fincado, recibía el nombre de símbolo.


De tal suerte que todo símbolo tiene mucho de signo, es decir, algo capaz de remitirnos a otra dimensión de realidad. Por otra parte, el símbolo se diferencia de la señal, por el hecho de que mientras que una señal tiene un solo significado, el símbolo alude a una múltiplicidad de objetos. Además, el símbolo se caracteriza por una sutil, pero así también, irreductible ambigüedad. Esta abierta significación del símbolo no se encuentra constreñida, de acuerdo a su devenir en la cultura y la civilización, por ninguna forma codificada.

El símbolo de la balanza por ejemplo, bien podía significar la autoridad judicial de los magistrados, pero en otra cultura, podía señalar al Juicio Final, una constelación del firmamento o incluso, abstracciones capitales de la civilización como la objetividad o la imparcialidad.


La riqueza inagotable del símbolo yace, precisamente en su ilimitada referencialidad. Justo por esa razón, una figura simbólica puede tener significados incluso contrapuestos. En la cultura occidental el blanco es símbolo de pureza, en cambio, en la cultura china, el blanco es símbolo de luto y curiosamente, para esa civilización, el negro es el color de las festividades.

Por otra parte, los animales son capaces de identificar señales, sin embargo, únicamente los humanos pueden establecer su vida social en torno al símbolo. Constante humana es la capacidad de develar en cualquier aspecto de la realidad la indicación de algo más. La comunicación simbólica es quizá la forma más plena en la que los humanos pueden comprenderse y crecer en su cultura y afán civilizador.


Los símbolos nos permiten aludir a formas de la experiencia y del pensamiento que de cualquier otra manera serían inexpresables. Muy similar en este sentido a la metáfora, el símbolo ha animado especialmente el pensamiento de los filósofos. Algunos de los pensadores que más ahondaron en la importancia del símbolo para la cultura y la civilización fueron Carl Jung y E. Cassirer.