jueves, 20 de septiembre de 2012

La materia según la filosofía antigua

En la filosofía griega post-socrática, la materia era comprendida como sujeto, algo amorfo e incognoscible y además, como potencia de ser o de no ser.



Materia es uno de los principios estructuradores de la realidad natural, es decir, los cuerpos. Las concepciones que se han propuesto, para comprender a la materia, son: la materia como sujeto, potencia, extensión, fuerza, ley, masa, y densidad. Y así, mientas las cuatro primeras interpretaciones corresponden a la filosofía, las dos últimas se relacionan más con la ciencia.

La materia como sujeto y como potencia, son las más importantes concebidas durante la Antigüedad Griega. De hecho, en el pensamiento de Platón y de Aristóteles se entrecruzan ambas perspectivas.

Sujeto y crisol

La materia como receptividad pura fue entendida por Platón, como la madre de todas las cosas de la naturaleza, puesto que recibe en sí todas las cosas, pero sin tomar la forma de ninguna. Para el filósofo de las Ideas, la materia es como la cera que recibe una impronta. Desde esta concepción, la materia no es más que algo amorfo, ordinario y pasivo. Coincidiendo con su maestro, Aristóteles denomina a la materia como sujeto, es decir, de donde se generan las cosas, no accidentalmente. El Estagirita puntualiza que, la materia, es lo que perdura allende los cambios. Como sujeto, la materia no puede ser determinada, y por ello, resulta incognoscible.

Voluntad de ser

Sin embargo, Platón y Aristóteles, también identificaron a la materia con la potencia. Platón escribió en uno de sus diálogos, que la materia no deja de tener nunca la propia potencia. Y Aristóteles, en este mismo sentido, identifica a la materia con la potencia. En la Metafísica, Aristóteles escribe que todas las cosas, ya sea que hayan surgido por el arte o la naturaleza, poseen materia, puesto que la posibilidad que tienen esas cosas de ser o de no ser, esa es precisamente la materia que les corresponde. Sin embargo, la pura virtualidad de ser no agota a la materia, puesto que debe ser pensada, más bien, como potencialidad activa y operativa. Desde esta óptica, la materia trasciende cualquier estado de receptividad o de pasividad y se aproxima a lo incorpóreo.

En esta corriente, Plotino, el filósofo neoplatónico, identificaba a la materia con el no ser, por un lado, y por otro, con el infinito. Además, afirmaba la existencia de dos materias, una sensible y otra inteligible. Esta última tiene en sí, todas las formas posibles, de tal modo que solo le falta una razón para asumir cualquier transformación. Tal propuesta por parte de Plotino, dio origen al pensamiento medieval sobre la actividad de la materia, y la doctrina de Avicebrón, es decir, la composición hilomórfica (potencia, acto y cambios) del mundo.