viernes, 28 de septiembre de 2012

El surrealismo: los extraños atajos a los ínferos del ser

Se conoce como surrealismo al movimiento cultural que surgió en Paris en la segunda década del siglo XX. Su motivación principal era llevar a cabo una crítica de las formas tradicionales de hacer y contemplar el arte. Para los poetas, literatos y pintores del surrealismo, el propósito principal de la creación artística era laliberación del inconsciente, hasta el grado de instaurar un novedoso estilo de vida.


Andre Breton, su fundador, hizo todo lo posible por vincular el surrealismo al psicoanálisis de Freud. Sin embargo, este último nunca aceptó tal relación. Puede comprenderse su postura si se piensa que, no obstante el reconocimiento de que el inconsciente es esencialmente pre-verbal, Freud poseía una formación más de literato que de artista gráfico, por lo tanto, no tuvo la sensibilidad para percibir la gran carga conceptual de las creaciones plásticas no figurativas.


No obstante este rechazo por parte de Freud (motivado también por la consternación que le motivaba a Sigmund el ímpetu anárquico de Bretón y su grupo), los cultivadores del surrealismo indagaron tenazmente las conexiones entre las teorías psicoanalíticas y las formas y contenidos del arte.

Ellos partieron equiparando la noción de Ello (la zona más profunda de la conciencia) con la pintura, ponderando su capacidad de crear imágenes. Posteriormente, a partir de esta premisa, desarrollaron dos estrategias de creación artística basadas en la exploración del inconsciente.


La primera de estas tácticas consiste en usar la pintura para elaborar descripciones de la realidad onírica, es decir, interpretar gráficamente la singular arquitectura que toman las imágenes de un sueño. En este caso, nociones piscoanalíticas como la condensación y el desplazamiento, particulares de los mecanismos del inconsciente y que en la realidad consciente no parecen exhibir lógica alguna en las relaciones que generan, en los sueños, en cambio, si la tienen, aunque una lógica extraña y fascinante. A este método se le conoce como asociación incongruente. Obras basadas en este procedimiento son aquellas que combinan en un solo espacio, imágenes que no exhiben una relación explícita. Por ejemplo, una sombrilla y una máquina de escribir abandonadas en la mesa de una morgue.

La segunda de estas tácticas se sirve de la pintura para dejar escapar los contenidos que yacen en las regiones del inconsciente. En este caso, el creativo se vuelca de manera voluntaria a un automatismo, en el ejercicio de su propia creación. Un habitual recurso para lograrlo es pintando a gran velocidad y de manera irreflexiva. El método de asociaciones libres del psicoanálisis freudiano, funcionaba bajo este mismo esquema.


Este último procedimiento funcionaba del modo siguiente: a una persona se le decía una palabra y se le solicitaba que contestara con otra, la primera que se le viniera a la mente. La velocidad con la que pudiera responder era la clave para el éxito de esta indagatoria profunda. El interrogado debía expresarse instintivamente para escapar de la vigilancia de la conciencia y así recuperar el contenido de tales mundos interiores, la voz críptica de los ínferos de su ser.