martes, 18 de septiembre de 2012

Música y filosofía griega

La música, para la filosofía antigua, era una vía para acercarse a la armonía del cosmos, y apreciar la belleza que tienen las cosas en su inteligibilidad.


La música fue interpretada por el pensamiento griego antiguo de diversas maneras, pero la más profunda, sin duda, fue la de los pitagóricos. Su doctrina era una manera de comprender el mundo como un ámbito de armonía y orden divino. Filolao comenta, en uno de sus fragmentos, que los pitagóricos, a quienes Platón siguió de cerca, consideraban que la música es la armonía de los contrarios, conciliación de los muchos y acuerdo entre los contrapuestos.

Para los pitagóricos, la dinámica y las características de la música, son las mismas que las del cosmos en su eterna armonía. La música, por lo consiguiente, es una vía privilegiada para acceder al conocimiento profundo de esa armonía celestial.

Propedéutica filosófica

Platón consideraba a la música como una de las ciencias propedéuticas, en el cuarto lugar de ellas, por debajo de la aritmética, la geometría y la astronomía, y por lo consiguiente, muy próxima a la dialéctica. Para Platón, el sentido de la música no consiste en explorar con el oído acordes nuevos en los instrumentos, puesto que, procediendo así, se anteponen las sensaciones, en este caso, el oído, a la inteligencia. Según, Platón, quienes actúan de esta manera, solamente tratando de identificar los números con los acordes al alcance del oído, dejan de lado lo más importante, el problema de cuales números pueden ser considerados como armónicos y cuáles no, y qué es lo que determina la diferencia entre ambos.

Una vía mística

Pasar de los ritmos captados por los sentidos, a la percepción profunda de la armonía del cosmos, es un tópico planteado por Platón y que tratará de resolver Plotino. Para este pensador neoplatónico, la música es uno de los caminos para ascender hasta la divinidad. Tras los sonidos y ritmos captados por el oído, el músico debe dejar a un lado la materia gracias a la cual se manifiestan las proporciones y los acordes, e intentar la apropiación de la belleza que ostentan por sí mismos. Quien crea música, de acuerdo a Plotino, debe tomar conciencia que, las cosas que lo inspiran, son realidades inteligibles, como por ejemplo, la armonía: la belleza que en ella se hace patente, es una belleza absoluta, no una cualidad particular. Debido a lo anterior, Plotino afirma que la música alude a la necesidad que se tiene de los razonamientos de la filosofía, para conducirnos a creer en objetos del conocimiento, que ya se tenían en el interior, pero sin habernos percatado de ello.





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