viernes, 28 de septiembre de 2012

Filón de Alejandría: logos y fe

La obra de Filón es un intento por conciliar la fe judía con la filosofía griega: combina elementos del Génesis bíblico con el platonismo y el pitagorismo.



Filón (20 a. de C.- 50 d.C.) fue un pensador judío en lengua griega. Está reconocido como uno de los iniciadores de la tradición exegética cultivada en Alejandría, lugar de donde fue oriundo. Sus escritos más importantes fueron: Comentario alegórico sobre las Santas Leyes; Sobre el decálogo; Sobre las leyes particulares; Sobre la emigración de Abraham, y varios otros, también de temas bíblicos. En lo que se refiere a sus obras estrictamente filosóficas, hay que destacar dos de ellas: Sobre la prudencia y Sobre la eternidad del mundo.

Filosofía griega y tradición judía

Lo que vincula estrechamente a Filón de Alejandría, con el pensamiento griego, es la manera en la que combinó sus exégesis, fuertemente alegóricas, con nociones del platonismo y del pitagorismo. La obra de Filón es una seria tentativa por conciliar la fe judía con la filosofía griega. Su particular concepción, parte de ciertos elementos del Génesis y del diálogo platónico Timeo. Para este filósofo, Dios es un ser incorpóreo, único y fuente de la realidad. La creación es, específicamente, producto del Logos, el cual es la expresión de la dinámica intelectiva de lo Uno, y coincide plenamente con su divina presencia.

La señal de dios

Por lo anterior, de acuerdo a Filón de Alejandría, el Logos puede ser considerado como la primera hipóstasis divina, diferente de lo Uno, y esta concepción será desarrollada, posteriormente, en la filosofía de Plotino. El Logos, en cierto sentido, no es más que sabiduría divina concentrada en su propio ser, encerrada en su propia presencia: el ámbito de las ideas divinas, las cuales son los arquetipos a partir de los cuales fue estructurada la creación.

Lo incognoscible

En este punto, Filón considera que, por debajo del Logos actúan las Potencias, es decir, virtualidades o atributos divinos, a través de los cuales, Dios interactúa con la realidad. La tendencia alegórica-religiosa del pensamiento de Filón, se hace patente, además, en su singular antropología. En ella, es evidente la contraparte lógica de su planteamiento metafísico. Si Dios es incognoscible para el ser humano, a esta circunstancia le corresponde- en contra de las tesis socráticas- la incognoscibilidad del hombre, por el hombre mismo.

Esencia errabunda

Para Filón de Alejandría, existe una “inteligencia que reside en cada uno de nosotros, capaz de conocer a los otros seres, pero incapaz de conocerse a sí misma”. Y así, alejándose de la tradicional concepción dualista de los griegos, Filón distingue en cada ser humano, tres elementos esenciales, correspondientes a otros tantos principios: el cuerpo como principio material, el alma o la mente, como principio intelectual, y el espíritu, como principio espiritual. Únicamente este último elemento, al ser infundido directamente por Dios, es inmortal.