miércoles, 5 de septiembre de 2012

La simbología de los colores

Cada color tiene una particular y tradicional simbología, y esta se hace patente en la creación plástica, al igual que en todos los campos de la cultura.


Aunque la cromatografía se ha desarrollado mucho en las décadas recientes- por un impulso que comenzó mucho antes, con las investigaciones de Herbin, Henri Pfeiffer y sobre todo, Kandinsky- , la simbología de los colores ha preservado toda su relevancia tradicional.

El primer distintivo del simbolismo de los colores, es su carácter universal, no en términos estrictamente geográficos, sino en todos los campos del ser y del saber, patente, por ejemplo, en la cosmología, la piscología, la religión y por supuesto, la creación plástica.

Los colores y sus referencias

Las lecturas de los colores pueden ser diferentes, y el amarillo, por mencionar solo un caso, tener diferentes referencias de acuerdo a las regiones culturales. No obstante, a final de cuentas, los colores prevalecen de manera permanente, como un fundamento capital del pensar simbólico, en especial, en el arte.

Los colores del arco iris, que son siete: rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, azul celeste y violeta (aun cuando se piensa que el ojo humano puede captar, a partir de estos siete, hasta 700 tintes), han recibido interesantes correspondencias a lo largo de la cultura, con elementos como las siete notas musicales, los siete planetas del sistema solar, los siete días de la semana, etc.

En lo que respecta a la pintura, se pueden identificar los siguientes simbolismos: el rojo y el naranja, aluden al fuego y el negro o marrón, a la tierra. Por lo que se refiere a la espacialidad, también queda simbolizada a través de los colores: el azul se relaciona con la dimensión vertical: azul celeste en lo más alto, azul oscuro en la base; mientras que el rojo, refiere a la dimensión horizontal: rojo más claro en el oriente y rojo más oscuro en el occidente. El negro, por su parte, es el tiempo, mientras que el blanco simboliza lo intemporal y todo lo relacionado con ello: la dinámica de luz y oscuridad, la fuerza y la debilidad, el sueño y la vigilia.

Las cifras cromáticas del ser

En lo que se refiere a los colores contrapuestos, estos refieren al dualismo inherente al ser. Prendas de vestir de dos colores, o dos bestias enfrentadas, una blanca y otra negra; dos danzantes, uno albo y otro bruno, etc. En la pintura, imágenes coloreadas de esta manera simbolizan a choques de fuerzas que se presentan en todos los estratos de la realidad, desde los espacios siderales hasta las dimensiones microscópicas. En muchas obras de arte, el negro representa las fuerzas de la noche, perniciosas e involucionantes; mientras que el blanco se relaciona con las fuerzas positivas, diurnas y fomentadoras de evolución.

Es importante, con referencia a lo anterior, rescatar también el simbolismo del color negro como potencia germinadora. Carl Jung fue quien ponderó al negro como el color de los orígenes, de los principios cósmicos, de los génesis, del instante eterno antes de la explosión radiante- cromatismo jubiloso mezclado- del universo entero.