jueves, 6 de septiembre de 2012

"El Jardín del Paraíso"

La miniatura de un autor anónimo del siglo XV, nos da una pauta, por su belleza y detalles, para analizar el simbolismo de los jardines.


Una pequeña tabla es la única obra de autoría indubitable por parte del Maestro del Alto Rin (Oberrheinischer Meister), nacido a inicios del siglo XV. Esta pintura es "El Jardín del Paraíso", realizada en 1420. En la actualidad se conserva en Frankfurt. Se han desarrollado tentativas por relacionar otras obras con este pintor, por ejemplo, una Anunciación (1430) que forma parte de la colección de Oskar Reinhart, en Winterhur, y una Crucifixión (1405) atesorada en el Museo de Unterlinden, en Colmar. Sin embargo, hasta el momento no se han logrado coincidencias sólidas, sino únicamente la percepción de una cierta similitud en el estilo. Como quiera que sea, si bien resultan admirables, las últimas obras mencionadas no tienen el nivel de gracia, perfección, y calidad de "El Jardín del Paraíso".

En esta miniatura, cada particularidad, desarrollada meticulosamente, adquiere una relación simbólica con el imaginario medieval. Por ejemplo, la corona nos presenta a María como una reina celestial; el jardín protegido entre murallas y los lirios aluden a la virginidad. Por su parte, las azucenas simbolizan el amor y el júbilo por la inminente llegada de Jesucristo, mientras que las violetas refieren a la humildad. La obra en su conjunto, brilla de dicha espiritual y coincide con la tipología exhibida en los pequeños devocionarios que se utilizaban en los ambientes sacros de aquel entonces.

Símbolos y referencias

Ahora bien, a la vez resulta valioso estudiar el simbolismo del jardín, en general, para así descubrir nuevos sentidos en la obra del Maestro del Alto Rin. El jardín, de acuerdo a diferentes tradiciones, representa el centro del cosmos, la región de los bienaventurados en el cielo, y los estadios espirituales que han de transitar quienes aspiran a alcanzarlo.

El jardín también se proyecta como símbolo del poder de lo humano sobre la naturaleza, de su capacidad para domesticarla. No obstante- y este parece ser el sentido de la obra comentada- por su sabia armonía, el jardín simboliza a la cultura, en contraposición con la naturaleza agreste: la reflexión frente a lo instintivo, el orden de la razón en contra del caos de lo salvaje, la luz de la conciencia frente a las tinieblas de lo inconsciente.

Jardín de sueños

El ambiente representado en "El Jardín del Paraíso", de tan bello y definido en cada uno de sus elementos, parecería como extraído de un sueño. Los jardines aparecen frecuentemente en los sueños como la satisfecha manifestación de un deseo puro. Son lugares de crecimiento interior, del libre despliegue de la vitalidad espiritual. En los jardines las estaciones del año se cumplen de una manera ordenada y equilibrada; sus muros, además de protegerlos, atesoran la voluntad de ser que definen a estos espacios. Además, para penetrar en un jardín, normalmente hay que hacerlo a través de una estrecha puerta. Tal circunstancia refiere a un crecimiento psíquico por parte del soñador, quien, al ingresar en el jardín- el centro de su ser- ha logrado arribar a su mayor riqueza interna.

Por último, "El Jardín del Paraíso" también puede leerse de acuerdo a la referencia sexual que exponen los jardines en general. Este espacio de belleza, fertilidad y generador de sensaciones, representa, en muchos casos, para la conciencia masculina, la parte sexual de la mujer. Sin embargo, en la tierna obra del Maestro del Alto Rin, esta intención, si la hay, parece sublimada y rebasa lo meramente carnal, para arribar al corazón del alma, y su anhelo de trascendencia.