jueves, 15 de marzo de 2012

Bridget Riley: "Catarata 3"


Es posible que el op art de Bridget Riley nos muestre, lúdica y simbólicamente, profundas intuiciones acerca de la realidad.



La obra "Catarata 3" (1967), de la artista inglesa Bridget Riley (1931), es una muestra paradigmática del movimiento del op art, muy popular en las décadas de los sesenta y los setenta del siglo XX. En esta vistosa composición pueden verse una serie de curvas turquesa, rojas y grises. Las líneas han sido dispuestas por Riley en una secuencia ondulante a través de toda la superficie del lienzo, de tal modo que generan una falsa impresión de movimiento. La eficaz técnica demostrada por Riley y el tamaño monumental de la obra (221.9 X 222.9 cm) provocan una alucinante experiencia visual. La combinación de colores usada en la obra resulta tan vibrante que aparentan distorsionar el lienzo entero.

La magia del op art

Bridget Riley, en "Catarata 3", buscó explorar y aprovechar al máximo una ilusión óptica para motivar una sensación impactante en los espectadores. Justamente esa era la escuela del movimiento del op art, cuyos miembros, como Riley, usaron líneas y juegos cromáticos para producir desconcertantes ilusiones ópticas. No obstante, es posible advertir en Riley una más honda intención, diferente a una mera experimentación científica, una voluntad ornamental o un divertimento cien por ciento lúdico. La pintora británica consideraba a los elementos de sus composiciones como partes de la naturaleza, cual si se tratara de árboles, montañas y nubes. Riley aspiraba, por medio de su peculiar expresiva de formas y colores, a un lirismo lleno de magia. Si bien al principio de su carrera, esta pintora manejaba de manera preponderante el blanco y negro en sus trabajos, posteriormente exploró con líneas rectas y paralelas de tonalidades intensas, variadas y vibrantes.

Renovación sensorial

Para profundizar en la búsqueda lírica de Riley, la sutil poesía visual que desarrollaba a través de los códigos del op art, conviene meditar en las siguientes asociaciones. El título de la obra, "Catarata 3" y la disposición ondulante de las líneas, remite directamente al agua. De acuerdo a la iconografía tradicional, el agua, considerada como una masa amorfa e indiferenciada, alude a la pluralidad de todas las posibilidades, o bien, el origen absoluto de todo lo existente. Lo que tenemos en la obra de Riley es, por lo tanto, una simbolización del agua, comprendida como materia prima del mundo. Y en esta agua vital que nos ofrece Riley acontece una importante dialéctica: líneas idénticas generan diferencia y la inmovilidad movimiento, debido al color. Por otro lado, el agua es un símbolo universal de fecundidad, purificación y renovación y en ocasiones de destrucción y fuerza devastadora, así como también, simboliza lo femenino y las fuerzas del subconsicente.

Lúdica revelación


Por lo tanto, el juego sensorial que se nos propone en "Catarata 3", tiene implicaciones más profundas de lo que parece en primera instancia. De entrada, nos hace patente la virtualidad de los fenómenos de la naturaleza y el papel que juega el contemplador en su manifestación cabal. Pero además, ese cuestionamiento de lo fenoménico fomenta la revelación de una unidad oculta detrás de la pluralidad de los acontecimientos fácticos. El movimiento es vida pero sólo se dá a través de lo inmutable, lo inerte. Penetrar en los secretos de esta corriente virtual de revelación metafísica- reconocerse en la ilusión óptica planteada por Riley- es caer, liberarse, abandonarse lúdicamente al abrazo de lo incierto, aventurarse en este (femenino) crisol de lo real y así renovarse/reconocerse en la abierta posibilidad de serlo todo en una nada vibrante y gestadora.