viernes, 23 de marzo de 2012

William Turner: "Tormenta de nieve sobre el mar"

Artista adelantado a su tiempo, el británico William Turner rozó la abstracción para representar con suma pureza las fuerzas elementales del cosmos.


Un diminuto barco a vapor, súbitamente inmerso en la tormenta, lucha por no hundirse. La nieve, el humo de las máquinas de la nave y el mar se mezclan en una masa agitada que el autor, William Turner (1775-1850) ha representado con la osadía creativa de un pintor adelantado a su tiempo.

De hecho, esta capacidad visionaria fue un distintivo de toda la obra de Turner, quien en sus mejores cuadros, como es el caso de este, “Tormenta de nieve sobre el mar”, se coloca al nivel de un moderno artista abstracto. En vida, Turner fue poco comprendido por sus contemporáneos. Afortunadamente el tiempo le ha hecho justicia a su creación plástica y hoy es reconocido como uno de los grandes maestros de la pintura inglesa.

Indómitas fuerzas

Para llevar a cabo esta obra, Turner se ató durante cuatro horas al mástil de un navío, con el propósito de observar atentamente el trascurrir de un temporal en alta mar. Esto explica la energía trepidante que se desprende del lienzo, en donde el barco representado se tambalea angustiosamente entre las furiosas aguas y la nieve que cae desde el cielo turbio. Turner hace que el mar y el cielo se fundan en una masa de torbellinos marrón y gris verdoso. Solo un breve espacio permite un atisbo del azul del cielo, lo cual le concede al espectador un respiro en aquel opresivo ambiente.

Técnica y pasión

Quien contempla este cuadro, rápidamente se siente atraído hacia los eventos que en él se evocan, aunque la vista no puede hallar un elemento en específico para orientarse. La intención de esta obra, por parte de Turner, parece haber sido una representación de las indómitas fuerzas de la naturaleza. Para lograrlo, este artista londinense privilegió el color como método para aludir dichas fuerzas elementales, alejándose intencionalmente de cualquier exactitud en la figuración. El virtuoso manejo del color es lo que sublima el tema de la obra, hasta transformarlo en una metáfora de tópicos más profundos y trascendentes.

En la aurora de los tiempos

Este cuadro parecería evocar, de acuerdo a la perspectiva metafórica mencionada, el primer instante del mundo, cuando, de acuerdo a los relatos cosmogónicos de diversas culturas, las tinieblas se separaron de la luz y la tierra del firmamento. Y así, desde el arte de Turner, el cosmos parecería, más que un obsequio o el efecto de una casualidad, un merecimiento, un logro obtenido a través de épicas pugnas, mucha pasión y unas arrebatadoras ganas, por parte de cada elemento de la naturaleza por ser, hacer y trascender.


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