viernes, 16 de marzo de 2012

Perugino: "La Virgen y el Niño con santos"

Una de las obras más famosas de Perugino expone los valores humanísticos esenciales del Quattrocento.


La obra conocida como "La Virgen y el Niño con santos" (1497), elaborada por Pietro Perugino (1448-1523), es un óleo sobre tabla (276 X 213 cm) y se conserva actualmente en la Pinacoteca Nacional de Bolonia. Retablos con la Virgen y el Niño Dios acompañados de los santos patronos de cierta familia, eran habituales en las capillas de la Italia renacentista. En el caso de esta obra, Perugino ha incluido dentro del conjunto de figuras representadas al arcángel san Miguel, santa Catalina de Alejandría, santa Apolonia y san Juan Evangelista.

Distintivos de vida

Es interesante observar que, como era también habitual en las obras de arte de este tiempo, cada personaje es acompañado por un objeto o atributo que refiere a ciertas etapas de su vida. Así el caso de Santa Apolonia, que se presenta con unas tenazas en las manos. Este instrumento alude a la tortura a la cual se vio sometida esta santa en cierta ocasión en que se intentó que renunciara a la fe cristiana. O bien, el caso de san Juan, a quien Perugino lo representa acompañado de un águila, símbolo de su evangelio elevado, abstracto y visionario. De acuerdo a lo anterior, una buena manera de hacer trascender el arte de Perugino sería identificar aquellos elementos que son caros para nosotros en ciertos momentos de nuestra vida y atesorarlos como distintivos que, con el tiempo, nos sirvieran para dar cuenta de los derroteros de nuestro vivir.

Belleza y paradigma

En "La Virgen y el Niño con santos", Perugino hace gala de su estilo exquisito: figuras alargadas de porte elegante, en posturas que expresan una languidez delicada. Las cabezas inclinadas gracilmente. Esta composición, típica del Quattrocento, exhibe un planteamiento sencillo, en este caso con la Virgen y el Niño en las alturas y los cuatro santos debajo. Destaca por lo tanto, la simetría y el orden en la proyección de esta pintura. Lo que desea resaltar verdaderamente Perugino es la transparencia y la belleza de las personas representadas. Esto expresa las ideas renacentistas que florecían en el ambiente en el que Perugino trabajó: para los artistas del Quattrocento lo más importante era consolidar una revalorización del individuo, ya sea eliminando el anonimato creativo- característico de etapas culturales previas-, ponderando el paradigma del “artista genial”, o bien, exponiendo, a través de las obras, la belleza inherente al ser humano, considerado en estos días como la obra más perfecta de la creación. La trascendencia en el arte de Perugino no precisa de otra manifestación sino la más sincera y sencilla idealización de lo humano.


Arte ennoblecedor


Artistas relacionados con la obra de Perugino son, por ejemplo, Andrea del Sarto, Jacopo della Quercia, Luca Signorelli, pero sobre todo Rafael, quien fue su discípulo. La influencia de Perugino en las creaciones del primer Rafael es algo innegable. Se podría ir más allá y proponer que así como Rafael recibió un positivo impulso en su desarrollo espiritual gracias al arte de Perugino, esto se debe, más allá de lo circunstancial, al propio valor de las composiciones del maestro. Obras como "La Virgen y el Niño con santos", no son bellas solamente por la técnica que exponen, sino también porque sirven como espejo de ideales de ser y creación de sí, para todos aquellos quienes las contemplan con el intelecto y el corazón.


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