martes, 4 de septiembre de 2012

El simbolismo del desnudo en Modigliani

Los desnudos de Modigliani, no son polémicos o escandalosos, sino que invitan a la vivencia primordial de la contemplación placentera de la belleza.


Amedeo Modigliani (1884-1920) tuvo su única exposición individual en 1917, en la galería de Berthe Weill, en París. Sin embargo, una de las particularidades de esta muestra es que incluía esencialmente los desnudos que había pintado el artista italiano. Y, paradójicamente, en una metrópoli en donde se habían exhibido cuadros de un erotismo más descarnado, las autoridades consideraron como una severa falta a la moral la exposición de Modigliani, por lo cual terminaron por clausurarla.

Ahora bien, en retrospectiva, vale la pena preguntarse, ¿tenía razón la policía parisina al actuar así con respecto a estas obras de Modigliani? ¿Acaso existe un sentido más profundo en sus desnudos, que va mucho más allá del simple exhibicionismo escandaloso?

Seducción y espiritualidad

Para indagar lo anterior, se puede tomar como muestra la obra "Desnudo sobre un cojín blanco" (1917). La representación de una mujer desnuda y tendida en un diván, por parte de Modigliani, no carece de erotismo, por supuesto. Sin embargo, este último no es para nada provocador. La voluntad artística e irrealidad que expone la obra, rebasa una intención tan limitada.


Además, a diferencia de otros pintores de ese tiempo, que gustaban de rodear a sus modelos desnudas de flores, muebles y cortinas- e incluso y tratando de aumentar el dramatismo de sus planteamientos gráficos, incluían a una presencia masculina vestida- Modigliani prescinde de todo este ornato burgués.

En la pintura, la bella mujer se muestra acostada en un diván con suma naturalidad, cual si se tratara de una Venus de mirada lejana. El pintor italiano plasmó el tronco de la mujer en tres cuartos, lo cual contrasta con la representación del vientre, el cual se expone casi frontalmente al plano de la obra. El vientre y las rotundas caderas de la modelo, al comparar sus dimensiones con las del resto del cuerpo, hacen que se perfile como una diosa de la fertilidad.

Dos lecturas del desnudo

El interior corporal se encuentra definido con luces y sombras. Modigliani buscó acentuar el contorno del sinuoso cuerpo a través de un tono rojo y claro. La sobriedad del contorno, fue un medio con el cual el autor quiso garantizar el carácter plano del desnudo. Con relación a ello, el volumen interior queda ubicado en un segundo plano. "Desnudo sobre un cojín blanco" no cuenta con muchos contrastes cromáticos y por ende, no expone un efecto espacial significativo.

Esta meticulosidad técnica y proyectiva descarta por completo cualquier sencilla voluntad de polémica en los desnudos de Modigliani. En cambio, es posible advertir un hondo simbolismo en estos cuadros, si se los interpreta de acuerdo a cierta lectura del desnudo, alejada de la fácil interpretación de morbo o provocación.

De acuerdo a diversas tradiciones, existen dos direcciones simbólicas del desnudo: una es la de la vanidad lasciva y provocadora, la cual perturba el espíritu a favor de lo material y lo meramente sensorial. La otra, en cambio, alude a la pureza, espiritual, moral, física e intelectual. Justo en este último punto es donde los desnudos de Modigliani podrían exponer su mejor intencionalidad.

Belleza y experiencia primordial

La desnudez del cuerpo refiere de lleno a un retorno a lo primordial. Desnudarse es una manera de liberarse de lo que separa al ser humano del mundo que lo rodea. La experiencia de la contemplación de un desnudo, como los de Modigliani, tiene algo de ritual: una vivencia casi sagrada que nos aproxima a la verdad desnuda de la realidad.


La pureza inocente de las modelos de Modigliani, ofrendando su belleza arrebatadora y plena, se sublima y abstrae en la contemplación que motivan: el espectador se deja inundar por una ingenuidad primordial, una vivencia de disfrute estético y erótico en la visión de la belleza sensual. La desnudez de las modelos de Modigliani nos invita a un mirar igualmente desnudo, liberado y desinhibido, con el fin de reconocernos como vivos- con renovada percepción- en las sensaciones interiores que tal belleza despierta.

"Desnudo sobre un cojín blanco" (1917) nos presenta a la modelo cual si fuese una deidad antigua, y en efecto, evoca a Kali, la diosa hindú que representa la potencia del tiempo, que se deshace del lastre del universo, luego de la finalización de este último. Pero Kali (el tiempo), como las modelos desnudas de Modigliani (la verdad), y como la diosa Maya (energía vital), tiene la capacidad de superar el velo de lo aparente, de las convenciones y lo cotidiano, y no estar determinada por lo pasajero, en su ser, libre y pleno, para toda la eternidad.