miércoles, 4 de junio de 2014

Filosofía y religiosidad china

La existencia del ser humano en la China antigua, se rige por la periodización particular de la naturaleza, que parecería orientarse de acuerdo a dos pautas básicas: lo masculino y lo femenino. La humanidad, así, se manifiesta como un fenómeno especular con respecto a los trasfondos enigmáticos de la realidad. La religiosidad china, en un instante histórico previo al del roce desgastante con la civilización de occidente, no era para nada homogénea. Veamos a continuación de qué manera se caracterizaba y a que talante vital dio cauce.



La religiosidad primitiva de los chinos estaba conformada por nociones tomadas del confucianismo, el budismo, y el taoísmo.

Una naturaleza profunda

Todas ellas se entretejían en una cierta forma de culto animista, que se tradujo en una completa filosofía personal y una singular actitud ante el mundo. Por ejemplo, un término de gran relevancia en China, es el de Tao, que quiere decir, “sendero”. Una acepción habitual que expresa el Tao, es el de naturaleza. En sí, alude al misterio que todo lo motiva, el sentido profundo de la realidad entera, la fuerza inmarcesible del universo. Pero, en su particular “hermetismo abierto”, su paradoja instauradora y fértil, ordena y justifica- logos que dicta- las relaciones entre los seres vivientes.

El Tao como logos chino

Los pensadores chinos percibieron este vínculo entre la naturaleza insondable y la existencia del hombre; de allí que para estos sabios, una vida acorde con la naturaleza, se define como una aceptación de la estructura social conforme a las tradiciones, deberes y costumbres, de la misma manera que se atiene uno a las fuerzas naturales de las estaciones del año. Se pueden establecer interrogantes capitales acerca de estos enigmas, pero no pueden responderse cabalmente, sino más bien, aprender a existir con un reverente agnosticismo ante ello. Y entonces, si los humanos no podían acceder a las respuestas últimas, por lo menos tenían la opción de actuar según una intuición moral transparente y sencilla. 

De acuerdo a ello, por ejemplo, cuando Confucio fue cuestionado sobre la cordialidad, respondió que en público habría que actuar como si se estuviese ante el mejor de los huéspedes y que no había que infringir a los demás el trato que no quisiéramos que nos dieran. En esta enunciación confuciana, podemos apreciar el nexo indisoluble entre la realidad humana y el orden cósmico que hace brotar los fenómenos de la naturaleza y su versión humana fundada en lo moral.