domingo, 22 de junio de 2014

Karen Carpenter: anhelo de difuminación

Ciertas luminarias de la cultura popular contemporánea, parecerían no ser más que variaciones superficiales de inéditas constantes de la naturaleza humana. El éxito y la fama que gozan tales estrellas de la farándula, desde cierta perspectiva, aparentan ser el precio que han de pagar quienes se ofrendan como depositarios de la admiración de millones de personas.


Y precisamente, cual si fuesen protagonistas sacrificiales de siniestros ritos impulsados por anónimas y secretas fuerzas, reptando en lo colectivo; artistas como Karen Carpenter, exponen que, la realidad abierta y cotidiana, en sus más habituales manifestaciones, estructura un mundo extraño, con un trasfondo ominoso y desconocido.

“Why do birds Suddenly (dis)appear?”

La voz de Karen Carpenter tiene la particularidad de expresar “cercanía”, aunque diga cualquier otra palabra. Éxitos antológicos como “Close to you” o “Rainy Days and Mondays” por ejemplo, tienen un dejo de confidencia, que define en mucho gran parte de los temas de The Carpenters. Karen cuando interpreta se interpreta, confesionalmente, acercándose al alma de los escuchas, como si fuese a compartirles un secreto, pero ¿cuál es el mensaje en cuestión?

A fines de los setenta, mientras Richard Carpenter permanecía internado en un hospital por su adicción a las pastillas para dormir, Karen se aventuró con un álbum como solista; inexplicablemente la disquera se negó a promocionarlo, y todas las puertas se le cerraron.

Hay quien dice que Richard, temeroso de perder a quien era lo más valioso del grupo, movió influencias para trabar el vuelo de Karen. Pero ella escapó de cualquier manera: algunos años después, consumida por la anorexia nerviosa, Karen Carpenter falleció a los treinta y dos años.



Anhelo de difuminación

Posiblemente Karen, siempre a la sombra- ella, quien era luz- y presión de su hermano Richard, el fundador del grupo, y posteriormente, cautiva por la admiración de millones de aficionados, decidió que su última vía de liberación era fundirse a su propia esencia, y disgregarse, desintegrarse, en lo único que parecía tener valor por ella en el mundo: su hermosa voz, condenada a no expresar nada sobre ella, y sí apresarla en su propia imagen de estrella masiva.

Quizás Karen Carpenter, lo que nos repita en cada canción- con ese tono suave suyo, que comunica más allá de las palabras- no sea sino su secreto más doloroso: un anhelo de difuminación que no le cabía en el ser.

Sin embargo ella sigue muy cerca de nosotros, y nos dice: el pájaro que súbitamente desaparece, es el que se nunca deja de escucharse.