domingo, 22 de junio de 2014

Mitologías de nuestro tiempo

La ufología, el esoterismo, el estudio de lo paranormal y la criptozoología, son muestras de las sombras actuales de la cultura. Sin embargo, no deberían de ser desdeñadas para fines educativos, porque cuentan con un vigor y un afán de descubrimiento del que ya carecen algunas de las disciplinas ortodoxas científicas más aplaudidas. Su valor de verdad debería de ser secundario, para ponderar mejor, lo que dejan saber simbólicamente de las simas del alma humana.


En el caso de la criptozoología por ejemplo, algunas de las criaturas que conforman sus anales pueden ser inscritas como algunas de las más profundas mitologías de nuestro tiempo.

Mothman o el delirio de sí

Se trata de un aterrador hombre-polilla, color pardo, alado y con rostro insectoide, que se aparece en ciertas regiones de la Norteamérica profunda, como un augur de accidentes catastróficos. En 1966, en el poblado de Point Pleasant, en los Estados Unidos, se desató una oleada de avistamientos de este extraño ser.

Estas apariciones estuvieron acompañadas de visiones de OVNIS, desapariciones inexplicables, llamadas misteriosas por teléfono y la presencia de los misteriosos hombres de negro. Se dice que la guarida de Mothman era una base militar abandonada, conocida como el área “TNT” que se localiza en esa región. La psicosis que desató Mothman y su entorno irreal culminó en 1967 con un trágico accidente, cuando el puente “Silver Bridge” se desplomó sobre un río. Mucha gente murió y la misteriosa criatura dejo de ser reportada.

Cultura y contracultura

Independientemente de su veracidad, lo que llama la atención de Mothman, es el hecho de que su presencia condense todas las limitaciones de una cultura como la norteamericana: el aislamiento, la desconfianza, el culto a la militarización y a la violencia, la publicidad desmedida, el miedo a la otredad, etc. La década de los sesenta fue como un punto de inflexión no confesado para la civilización contemporánea, muchos acontecimientos clave estallaron y modificaron los paradigmas vigentes del mundo.

Sobresale el hecho de que el hombre polilla y la eclosión de su demencial entorno, haya tenido lugar justo cuando el mundo más necesitaba estar alerta a sus propios fantasmas. Es factible que la sombra alada de Mothman, sus ojos rojos inmensos, sean posibles de mirar en todo momento, en el espejo de la autoconciencia de una sociedad.

Solamente la educación puede darnos la vía para identificarnos en las sombras de nuestra cultura, como augurios de muerte o de renovación en formas inexploradas de pensamiento.