miércoles, 18 de junio de 2014

La educación según Paulo Freire

El pedagogo brasileño Paulo Freire (1921-1997) es una fuente inagotable de motivos de reflexión en torno a la pedagogía, la tarea de aprender y el valor de la educación en general. Siguiendo su ejemplo intelectual, esa profunda reflexión crítica, comentaremos algunas de sus consideraciones en torno a la educación y su significado para las sociedades modernas y en última instancia, para la vida humana.



Pensar la educación

De acuerdo a Freire, no existe palabra verdadera que no incluya en sí, un vínculo indisoluble entre acción y reflexión. Vale la pena ponderar tan agudo diagnóstico, por parte de este estudioso carioca. La historia de la civilización occidental ha oscilado entre un realismo exacerbado y un idealismo persistente. Para unos, el mundo es de una sola manera y como tal se muestra, para otros, pensar el mundo tiene mucho que ver con crearlo y el sujeto que conoce, tiene incluso mayor relevancia que lo conocido. Para Freire entonces, valdría la pena dejar de lado esta agotada disyuntiva y conciliar cada idea sobre el mundo, con el empeño para modificarlo en aras de bienestar y justicia para todos.

Una reflexión similar a la anterior por parte de Freire, expresa que, cuando se dice que los hombres son personas y como tales son libres, pero no se hace nada para lograr que esa afirmación se cumpla en la realidad, entonces tal aseveración constituye una farsa. En cierto sentido, Freire expresa en este parecer, la dolorosa disyuntiva de la intelectualidad de cualquier tiempo. Es difícil cuestionar lo instaurado, sin caer en la trampa de defender un modelo de vida, lo cual hasta cierto punto es imponer una particular perspectiva. Como una serpiente de ouroboros mordiéndose la cola. Sin embargo, tomar conciencia de esa contradicción, como nos invita Freire, es una manera de principiar un posible cambio.

Cambio integral

Para Freire el humano es el humano y el mundo es mundo. Y así, conforme ambos se conjuntan en una relación ininterrumpida, en la transformación humana del mundo sufre lo humano las consecuencias de su particular transformación.

Siguiendo la línea reflexiva de este pensamiento por parte de Freire, valdría la pena cuestionarse si la educación de los últimos dos siglos no hubiera tenido que ponderar, más que los grandes descubrimientos científicos o desarrollos tecnológicos, la libertad de ser que los seres humanos han podido derivar de esos mismos acontecimientos, en los consecuentes paradigmas de sí, que han abierto para la realidad humana.