jueves, 12 de junio de 2014

Dionisos, la pasión de la manifestación

Dionisos brota de la tentativa de comprender la vida en su conjunto, a través de todas sus facetas. Esa es la razón de su sabiduría. Dionisos es la divinidad de lo contradictorio, del absurdo que se deja sentir en una experiencia plena e irrepetible. Sus rasgos principales son la violencia, la crueldad, la venganza, su cercanía con las divinidades femeninas, su brío erótico.


 Por Aline Chapa Cano / adaptación: Ademir

Pero no obstante lo anterior, su más hondo significado corresponde a una misteriosa sabiduría que se vivencia en ciertos cultos orgiásticos: un conocimiento que se manifiesta en la música, la danza, el juego, la alucinación, la transfiguración en el arte y el éxtasis que acontece ante una ruptura cognoscitiva, una suerte de olvido de sí, que deja libre un excedente de conocimiento.


De tal modo que, lo más significativo de la orgía estética, no es el éxtasis como tal, sino esa catarsis cognoscitiva que se deriva de la fragmentación de los límites del “yo” y que posibilita ver lo que, quienes no están iniciados en estos ritos, dejan de percibir. La orgía estética conduce al contemplador a una especie de “manía” o “locura”.


En ocasiones, como consecuencia de este estado interior, se experimenta una verdadera visión (epópteia), una cierta alucinación de trascendencia. Por ello, de acuerdo a ciertas versiones, a Dioniso a veces se le atribuyen facultades mánticas o adivinatorias y tal vislumbre del futuro, la capacidad de captar ese “espectro primigenio” es una forma de conocer la verdad.


Pero Dioniso también se simboliza con lo lúdico, con los juguetes, con la capacidad para destruir de manera inocente. Es el numen extranjero por antonomasia, el que va por doquier diseminando su locura como un contagio. Dioniso es la divinidad que llega, que aparece, que se manifiesta. Se trata de un dios que siempre viene del exterior, que inunda con su ausencia cualquier presencia, que se acerca a la muerte con una intensidad tan vital, que por ello la desprecia en la diferenciación. Su atributo es la máscara, misma que alude a su oscilante ser entre presente y ausente, a lo que permanece oculto y al mismo tiempo se revela. Dionisos como el arte, es la pasión de la manifestación.


Dionisos es el dios que se hace presente y fomenta una comunicación directa con el individuo a quien posee. Además, en ello, colabora para una disgregación liberadora de los límites impuestos por la vida. Le otorga a la conciencia el poder de la expresión y tal es la primera condición para la libertad, aun cuando lo humano no pueda dar cuenta-logos- de ello.


arte: Cy Twombly