jueves, 19 de junio de 2014

Descubren molécula clave para la aparición de agua en estrellas moribundas

Una investigación desarrollada por el Grupo de Astrofísica Molecular del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (España), halló vestigios de OH+ en la nebulosa de la Hélice, la nebulosa planetaria más próxima al Sistema Solar, a una distancia aproximada de 700 años luz. 


La estrella central que se ubica en la nebulosa de la Hélice, tiene poco más de la mitad de masa del Sol, y tiene una temperatura de unos 120 mil grados centígrados. Los investigadores han determinado que las capas de material que son expulsadas por la estrella, y que forman la apariencia de un “ojo” en las tomas captadas en el rango óptico de la luz, incluyen una notable diversidad de moléculas. 

Cuando las estrellas que tienen un peso similar al Sol, estrellas de peso bajo o medio, se aproximan a la etapa terminal de su vida, se transforman en estrellas enanas y densas y expulsan grandes cantidades de polvo y gas al espacio. Todo ello deriva en un caleidoscopio de intrincados patrones, denominados como nebulosas planetarias.

Justamente en esas nebulosas planetarias fue hallada una molécula clave e indispensable para la formación de agua. La molécula en cuestión es OH+, una mezcla de carga positiva de átomos individuales de hidrógeno y oxígeno.

Tal y como sucede con las supernovas de las estrellas más pesadas, las nebulosas hacen más rico el ámbito interestelar, con elementos indispensables para la vida, como por ejemplo, el oxígeno, el nitrógeno y el carbono, derivados de la fusión nuclear en la estrella madre. 

Del mismo modo, el núcleo remanente de la estrella, paulatinamente se transforma en una enana blanca caliente, capaz de emitir radiación ultravioleta en su entorno cercano. Tal radiación es capaz de eliminar las moléculas que han sido expulsadas, pero de acuerdo a los científicos, la molécula OH+ parece haberse adaptado a esta dinámica y a este ambiente tan extremo. 

Las nebulosas planetarias han sido estudiadas desde el siglo XVIII, aunque solo las investigaciones más recientes han logrado identificar en ellas, a la molécula OH+, si bien aún debe comprobarse si las condiciones físicas propiciarían la formación de agua en tal medio.