miércoles, 11 de junio de 2014

Isamu Noguchi: la belleza vital

Isamu Noguchi (1904-1988) fue un escultor, arquitecto y diseñador estadounidense. Se le recuerda por su exploración de formas orgánicas en metal, piedra y madera. Noguchi, además, proyectó admirables espacios públicos y jardines. 


A lo largo de su vida, Noguchi concilió diferentes identidades étnicas, creativas y culturales. Noguchi era vástago de un poeta japonés y de una escritora irlandesa-estadounidense. Su infancia transcurrió entre Japón y Norteamérica. 


Su temprano acercamiento a la escultura tuvo una estupenda recompensa: en 1927 recibió una beca para estudiar en París. En la Ciudad Luz, Noguchi quedó fascinado por el surrealismo y allí mismo se desempeño como ayudante del escultor rumano Constantin Brancusi. 


Cuando regresó Nueva York, su abstraccionismo a la europea no despertó mucho entusiasmo. Por ello, Noguchi se dedicó a realizar bustos para retratos escultóricos. Tras una larga estancia en China y Japón, se reavivó en Noguchi su atracción juvenil por la bella sencillez de los jardines zen, de tal modo que se abocó a diseñar jardines y monumentos públicos. 


Su primera gran creación fue un bajorrelieve de acero inoxidable de estética art deco, el cual se presentó en el Rockefeller Center en 1940. Durante la década de 1940, Noguchi trató de atenuar los sentimientos anti-nipones que colmaban el ambiente cultural anglosajón, a la vez que trabajaba en innovadores diseños industriales e interiores. Habiendo hecho célebre ya su característico estilo orgánico, Noguchi volvió a Japón, tras la Segunda Guerra Mundial. Allí colaboró para reavivar la economía con sus recordados diseños para Akari (1951-1988), ciertas lámparas plegables, elaboradas con bambú y papel de morera. 


Noguchi prosiguió consolidándose como uno de los artistas con mayor capacidad para transformar, estéticamente, el medio físico. En múltiples diseños escenográficos, fuentes monumentos y jardines, Noguchi expresó el concepto zen de la wabi-sabi (la belleza desolada) interpretado desde la modernidad secularizada de los días actuales.