lunes, 16 de junio de 2014

Arte del siglo XX: experimentación liberadora

Una opción para comprender las tendencias plásticas del siglo XX es entenderlas como un “arte” en contra del Arte. La trayectoria global seguida por los creativos más relevantes del siglo pasado- y hasta en parte del actual- se perfila como una liberación de aquellos elementos impuestos injustificadamente. El arte del siglo XX busca deslastrarse de condicionamientos particulares de la estética, pero también, de prejuicios políticos, sociales, culturales, religiosos, etc.


Por Aline Chapa Cano / adaptación: Ademir

Avanzar a contra corriente

Una de las grandes conquistas derivadas de este afán, es la reivindicación del gesto. Ya desde las primeras vanguardias se percibe esta revaloración de los trazos enérgicos, firmes, incluso agresivos o frenéticos, por ejemplo, en el expresionismo. También significativas a este respecto son: la sustracción de la realidad convencional manejada por Vassily Kandisnsky; la inclusión del tiempo vivencial y los elementos no pictóricos, desarrollada por los cubistas; la valoración del movimiento y el arte total practicada por los futuristas; la exploración del concepto, de Kazimir Malevich; la vuelta a las artes aplicadas por parte del constructivismo y sus máximos exponentes, por ejemplo, en la Bauhaus; el transito por espacios creativos alejados de la ortodoxia, fomentado por el surrealismo, y en especial, por la propuesta de los ready-mades de Marcel Duchamp.
Obra de Kandinsky

Exploraciones y tentativas

Tras la Segunda Guerra Mundial, un pesimismo generalizado condujo al abandono de la pintura como vehículo expresivo principal en Occidente. Sin embargo, en los Estados Unidos, la aparición del “action painting” impulsó una nueva perspectiva de la pintura, en donde el gesto también jugaba un rol preponderante.

Con la llegada de los años sesentas, en el arte se buscó la utilización de materiales novedosos o bien, la exploración del “acto” comprendido como obra de potencial estético. El tiempo de la “pintura pura” parecía haber llegado por fin.

Algunos ejemplos patentes de la tendencia anterior, la tenemos en las siguientes obras:



White Orchid de Arman

En este caso el autor provoca la explosión de un automóvil deportivo blanco, un piano, un refrigerador y una televisión. Los restos de estos íconos de la civilización fueron colocados por Arman en un panel y así exhibidos en una importante galería.


Tirs / tableaux surprises de Niki de Saint Phalle

Consistían en cuadros disparados con arma de fuego, cual si fuesen fusilados.


Tableaux pièges de Spoerri

Obras trampa elaboradas con los restos de los banquetes que organizaba el autor.


Antropometrías del periodo azul de Yves Klein

Tres mujeres desnudas usadas a manera de pinceles humanos en un auditorio con espectadores y sin que el autor tenga un contacto físico con la obra de arte a desarrollar.

Otros ejemplos parecidos son los planteamientos de Walter DeMaria al llenar de tierra una galería de arte; Christo y Jeanne-Claude, quienes envolvieron con tela, construcciones árboles e incluso grandes extensiones de terreno o bien, por parte del mencionado Arman, quien colocó en la entrada de una galería una gran cantidad de objetos, para obstruir el paso de los visitantes.



Conclusión abierta

De acuerdo a lo anterior, en el arte del siglo XX pueden entreverse tres componentes característicos:

1.- El artista no es ya una suerte de genio privilegiado por la divinidad, sino más bien, un buscador, un lúdico y consciente hermeneuta, explorador de sus propios alcances expresivos.

2.- La obra de arte deja de considerarse como algo esencialmente material, a favor de una perspectiva de ella como proceso o desarrollo de una idea.

3.- El espectador deja de ser un agente meramente contemplativo, y esa pasividad se torna en la vivencia de un cuestionamiento de su subjetividad.