miércoles, 4 de junio de 2014

Corrientes de pensamiento de la China antigua

Para comprender el modo de pensar de la China antigua, generalmente se estudian las tradiciones del taoísmo, el mohismo y el confucionismo. Sin embargo, estas no fueron las únicas tendencias filosóficas que le dieron forma a este exótico universo. Otras importantes propuestas fueron la de los erísticos, los neomohistas y los panteístas.



Los erísticos

Los principales exponentes de la erística china, fueron Hui Shih y Kung-sun Lung. Sus reflexiones son contemporáneas a las enseñanzas de Mo Tsé y se derivan directamente del último taoísmo, enarbolado por Lao Tsé. A la vez, Hui Shih y Kung-Sun Lung sentaron las bases del posterior neomohismo. La erística china era una perspectiva filosófica del mundo que se expresaba por medio de paradojas y juegos de palabras.

Ejemplos de estas formas de especulación metafísica, son las siguientes: “Lo más grande no tiene nada más allá de sí mismo: se llama la Gran Unidad. Lo más pequeño no tiene nada dentro de sí mismo, se llama la Pequeña Unidad”. Este tipo de paradojas son atribuidas a Hui Shih. A diferencia de este erístico chino, Kung- sun Lung fue un sofista aún más enigmático. Ciertas perspectivas suyas son incluso extravagantes, otras en cambio, sobresalen por su perspicacia.

A continuación citaremos algunas de sus consideraciones: “el huevo tiene plumas”. “Las ruedas no tocan el suelo”. “Una flecha que vuela no reposa”, etc. Para Kung- sun Lung, el mundo está integrado por señales, alusiones y predicados.

Neomohistas y panteístas chinos

Para combatir a este tipo de sofistas, los herederos de Mo Tsé apuntalaron una sólida y lógica estructura para cimentar su pragmático pensamiento. En su obra más importante, Los Seis Libros del Neomohismo, se incluían siete formas argumentativas: la posibilidad, hipótesis, imitación, comparación, paralelo, analogía e inducción.

Los neomohistas cultivaron dos métodos filosóficos: el método del acuerdo y el método de la diferencia. Una vía alternativa para pensar, era el método articulado de las diferencias y semejanzas. Otra popular cosmovisión china fue la que promovió Chuang Tsé. Se trata de la escuela de Ying y Yang. Puede comprenderse como una suerte de naturalismo materialista.

Muchas de sus intuiciones pueden estar derivadas de las reflexiones de Lao Tsé. Para los panteístas de Chuang Tsé, el Tao es el fundamento de todas las cosas y prevalece en ellas, más allá de cualquier apariencia. El Tao se hace presente en una hormiga, una vasija rota, la basura o la cizaña.