martes, 3 de junio de 2014

El tenebroso enigma del paso Dyatlov

A principios de 1959, varios esquiadores de gran experiencia, pertenecientes al Instituto Politécnico Ural, en Rusia, iniciaron una excursión a los Montes Urales. En el transcurso del  viaje, el 28 de enero, Yury Yudin, uno de los viajeros, enfermó por el frío clima y se quedó en la última comunidad antes de llegar a las montañas, Vizhai. Aun a pesar de haberse quedado sin uno de sus miembros, el líder de la excursión, Igor Dyatlov, resolvió proseguir con la travesía y de esta manera, cruzar por la montaña Kholat Syakl, localizada en los Urales. Nunca se les volvió a ver con  vida.


Cuando Yury e Igor se despidieron, este último le comentó que volverían un tanto después de la fecha que se tenía pensada inicialmente, el 12 de febrero. El clima adverso orilló a los excursionistas a desviarse de su ruta, y luego, a montar un campamento donde aguardarían a que las condiciones atmosféricas fueran mejores. Los diarios de la época reportan que, en efecto, el grupo instaló ese campamento el día 2 de febrero, en una pendiente de los Montes Urales. Mientras el clima mejoraba, ellos tomaban fotografías y hacían anotaciones en sus cuadernos.

No obstante, al filo de la medianoche, los viajeros de pronto dejaron sus tiendas de campaña apresuradamente, olvidando sus esquíes, sus provisiones y sus abrigos, para enfrentarse a un ambiente de -30 grados Celsius, portando solo su ropa para dormir. Luego se internaron en un área boscosa en la cual, en las condiciones en las que se encontraban, no podrían sobrevivir. 

Algunos días más tarde, los padres de los jóvenes excursionistas, angustiados por la demora en su retorno, organizaron un grupo de rescate, mismo que halló una terrible y bizarra escena. Tras la investigación subsiguiente, las autoridades, totalmente confundidas, cerraron el caso de los excursionistas muertos a manera de un archivo secreto. Lo único que pudieron aseverar, es que los jóvenes alpinistas habían fallecido por desconocidas fuerzas. 

Hasta la fecha se desconoce lo que infundió tanto temor a estos expertos montañistas, que eligieron morir congelados, a enfrentarse a lo que habían presenciado en su campamento. La tienda de campaña de los viajeros estaba y cubierta de nieve. No había nadie dentro de ella y las pertenencias de los jóvenes se hallaban regadas por todo el campamento.

Lo más extraño es que la tienda de campaña fue rasgada desde dentro y se hallaron numerosas huellas de 9 personas. Dos de las víctimas llevaban calcetines, otra un zapato y los demás, iban descalzos. Los investigadores pudieron comprobar que las pisadas fueron realizadas por los miembros de la excursión y por lo tanto, no llegaron personas extrañas al campamento. El sitio dejaba ver los restos de una fogata y las ramas de un árbol estaban rotas, de una manera que hacía patente, que alguien había intentado subir a él.

Las huellas en el terreno llevaron a los investigadores a una pendiente próxima a un bosque de pinos, pero estas marcas desaparecían luego de unos 500 metros. Dos de los cuerpos estaban ceca del inicio del bosque, ambos estaban descalzos y solo vestían ropa interior. Dos varones y una joven fueron hallados a medio camino entre el bosque y el campamento. La posición que tenían mostraba que estaban volviendo hacia el campamento. Los cinco habían fallecido por el frío, no obstante, el cráneo de uno de los jóvenes tenía una fractura en el cráneo y aunque la herida no era mortal, las autoridades orientaron la investigación hacia un posible crimen. Posteriormente, las autopsias no encontraron evidencias que vincularan a los fallecimientos con algún posible homicidio premeditado.

Dos meses después, fueron hallados los cuerpos de los esquiadores faltantes, los cuales estaban bajo cuatro metros de nieve y a una distancia de 75 metros del bosque de pinos. Todos ellos evidenciaban muertes traumáticas. Uno de ellos tenía el cráneo roto, una joven y otro viajero tenían varias costillas fracturadas. Lo más espeluznante es que a la joven le faltaba la lengua.


Los cuerpos de estas últimas personas no denotaban heridas internas y los cuatro alpinistas vestían prendas y trozos de prendas de su compañeros que habían fallecido primero. Uno de los jóvenes llevaba el abrigo y el gorro de uno de los que habían muerto previamente. La joven llevaba en el pie, una tira del pantalón de otro de los fallecidos. Los investigadores además, encontraron altas dosis de radiación en estas prendas. De pronto, las pesquisas fueron canceladas y no se declaró culpable a nadie. Los archivos del caso fueron clausurados y a manera de prevención, se prohibió el paso al lugar, a los montañistas y esquiadores, por más de tres años. 

Varias son las teorías que se han propuesto para explicar el misterio del paso Dyatlov. Una de ellas se refiere a Los Mansi, indígenas nativos de esta parte de Los Urales, quienes pudieron agredir a los alpinistas por haberse internado a sus tierras, sin permiso para ello. Sin embargo, esta explicación tiene en contra el hecho de que no fueron halladas pisadas de extraños en el campamento y que esa zona no está considerada como sagrada o prohibida por los Mansi.

Además, estudios científicos demostraron que las heridas de los viajeros no pudieron ser realizadas por ningún humano, puesto que las características de exhibían, las hacían equivalentes a las ocasionadas por un choque automovilístico, pero sin dañar el tejido superficial de la piel, lo cual es aún más extraño.

Otra explicación tiene que ver con la presencia OVNI, en la zona en fechas cercanas a la realización de la trágica excursión.  Existen reportes de muchas personas, entre lugareños y militares asignado a la zona, que afirman haber visto misteriosas esferas brillantes en todo el mes de febrero y hasta bien entrado marzo. Documentos desclasificados hasta la década de 1990, revelan que una de las víctimas anotó en su diario, el avistamiento de esferas de color naranja, que flotaban en la noche, con rumbo al monte Kholat-Syakhl.

También se piensa que uno de los esquiadores salió de la tienda, observó las esferas y sus gritos de alarma despertaron al resto de los alpinistas. De tal modo que, los primeros cinco exploradores, fallecieron por la explosión causada por una de estas esferas. Por lo tanto, se considera que en la zona se estaban ensayando ciertas armas experimentales. A favor de esta teoría se encuentra el hallazgo de los altos niveles de radiación en las primeras víctimas, el extraño tono marrón de sus rostros y el color gris que había aparecido en grandes partes de sus cabelleras. Es muy probable que los montañistas hubiesen estado ciegos al morir. 

Sin embargo, el joven que había dejado la excursión antes de llegar a la montaña y otros investigadores, al intentar resolver el misterio, no hallaron ningún reporte militar de experimentos o pruebas militares realizadas en ese lugar. En contraparte, mucho después, en el 2008, varios expertos y estudiosos del caso rastrearon el lugar del evento e identificaron lo que parecen ser restos metálicos que podrían haber pertenecido a alguna clase de misil.


Como quiera que sea, al sendero donde aconteció este misterioso accidente se le nombró como “El paso Dyatlov” como un homenaje a los 9 esquiadores que perdieron la vida en circunstancias desconocidas. Y aunque tuvieron un fin terrible y estremecedor, hasta la fecha no ha podido determinarse a ciencia cierta si el accidente estuvo relacionado con presencias sobrenaturales, un evento de histeria colectiva, un caso de abducción o acoso extraterrestre o la realización secreta de experimentos militares rusos.

La última fotografía tomada por el grupo es la que motiva más interpretaciones. Es una captura que parece haberse tomado por accidente cuando los excursionistas escaparon rasgando su tienda de campaña. Algunos opinan que es una fotografía dañada; otros en cambio, perciben una figura humanoide y oscura frente a la tienda y otros más advierten una silueta con las manos levantadas y algo muy brillante o en llamas desplazándose detrás.