miércoles, 4 de junio de 2014

Michel Foucault, el arte del ser propio

El pensador francés Michel Foucault (1926-1984), es sin lugar a dudas una de las figuras más relevantes de la cultura contemporánea. Su obra es estudiada a plenitud, en prácticamente cada nación del mundo. Posiblemente sea uno de los últimos grandes nombres de la historia de la filosofía y de la cultura. En lo que sigue comentaremos algunas posibles causas de su enorme relevancia y pertinencia para nuestro tiempo.



La arqueología del saber

Hijo del estructuralismo imperante en cierto momento del siglo anterior, Foucualt se dedicó al principio de su trayectoria, a sentar las bases de una cierta libertad de pensamiento, muy aguda y vital, proponiendo considerar que las ciencias humanas no siguen una trayectoria “a la Hegel”, es decir, de progreso absoluto hacia un ideal estado de perfección y concordancia entre realidad y razonabilidad.

Foucault desarrolla una estrategia denominada arqueología del saber, en la cual, a través del estudio de manuscritos relegados, documentos no aceptados por la ortodoxia, crónicas olvidadas y documentos clausurados, expone como ciertas nociones que estructuran las maneras en las que la gente se considera a sí, como sujetos de ciertos saberes: clínicos, psiquiátricos, artísticos, etc; esta determinada por variables paradigmas, de variabilidad azarosa y manifestación libre. El sujeto humano universal, sólo es para Foucault, un rostro en la arena que se difumina con el oleaje de los tiempos.

Microfísicas del poder

Posteriormente, Foucault, se abocó a plantear un panorama de la condición humana extremadamente lúcido y desmitificador. Foucault se adscribió plenamente al talante del gran Nietzsche y expuso en sus estudios de la microfísica del poder, cómo se construyen los juegos de verdad que rigen toda forma de las perspectivas humanas, a partir de una “gran política” subyacente a los discursos oficiales. El orden de los discursos, su relevancia, su pertinencia, están determinados por marejadas de poder y relaciones de fuerza, en constante variabilidad.

La noción de una realidad dada y permanente, se ve alterada así, por este dispositivo profundo orquestado por Foucault, en uno de los estudios más importantes que se han llevado a cabo acerca de las relaciones humanas y de sus expresiones. Y de nuevo cabe destacar como, la noción de sujeto, queda puesta en duda por este tratamiento foucaultiano, al exponerla como algo no fijo, ni dado de antemano, sino en permanente modificación.

Tecnologías del yo

Al final de su labor intelectual- y de su vida misma, quizás demasiado breve para lo mucho que nos pudo haber brindado aún- Michel Foucault intentó exponer como el ser propio, el ser para sí, bien puede ser tomado como un arte, como una labor de intuiciones, corazonadas y gustos libes, en excelentes y detallados análisis de la construcción del sujeto, a través de las diferentes nociones de sexualidad que se han dado a lo largo de los siglos; o a través de específicas hermenéuticas de la subjetividad, ya presentes desde la antigüedad clásica.

Foucault, en última instancia, acaso quiso proponernos, que no estamos obligados a aceptar el ser y considerar nuestro particular ser-en-el-mundo, de cierta manera específica; que la realidad entera, nuestra propia realidad, es una infinita hoja en blanco y que la ruta de la escritura de sí, no ha de conocer límite alguno, que no sea el de su propia libertad sin barreras.