martes, 3 de junio de 2014

La lección de Albert Camus

Albert Camus, escritor francés, Premio Nobel de Literatura en 1957, se constituyó como una notable figura en el panorama intelectual y literario de su tiempo. A la postre, su postura artística destacó por una pureza y autonomía admirables, que manifestó en carne propia, hasta el momento de su trágico final.


El (sin)Sentido del Existir

En uno de sus trabajos más relevantes, titulado “El mito de Sísifo”, Camus expone que la concientización extrema del absurdo de la realidad humana, puede conducir inexorablemente al suicidio. Sin embargo, en un detalle de nobleza espiritual, Camus sostiene que esta vía de escape es posible- y hasta necesario- evitarla a toda costa, por medio de transformar este vacío, en un brote inocente de sentido y esperanza para la existencia. Camus ejemplifica la anterior consideración, con el personaje mitológico de Sísifo, quien está condenado a subir empujando una enorme roca por una cuesta, siempre infructuosamente. Para Camus, solo asumiendo valientemente el sinsentido inherente a nuestras experiencias, es posible hallar una cierta felicidad de vida.

El extranjero de sí mismo

Del mismo modo, Camus, en su novela más famosa, “El extranjero”, nos presenta los tristes avatares de Meursault, el protagonista, un inconforme ante las demandas de civilidad del pensamiento, un extranjero de toda moral, que no acepta regir sus acciones de acuerdo a ningún discurso religador, fundamentado en el amor universal o en las creencias religiosas. Meursault es una revisión personal por parte de Camus, acaso inconfesada, del Raskolnikoff de Dostoyevsky.

Pero mientras que el antihéroe del gran novelista ruso, se abisma en las consecuencias de su libertad irrestricta de ser, desde un talante emocional y hasta febril; el protagonista de Camus, Meursault- quien de la misma manera que Raskolnikoff es acusado de haber cometido un homicidio, pero en su caso en contra de un árabe- deja ver una frialdad desencantada, ante el dolor de su madre, el cariño de María y la sentencia mortal que le está destinada. Finalmente, este adalid del nihilismo, encontrará un cierto consuelo al otorgarle valía a cada instante del vivir, por sí mismo.

Sin compromisos

A diferencia de otro literato con quien se le relacionó ideológicamente, Jean Paul Sartre, Camus no deseo etiquetar de ninguna manera su pensamiento, a fin de preservar la pureza irreductible de su mensaje. Y así, él, que se enfrentó directamente al absurdo de la realidad, terminó su vida en una muestra de ello, como consecuencia de un aparatoso accidente automovilístico. No obstante, en cierto sentido, Camus sigue su ruta, sin que nada lo detenga ya.