jueves, 22 de mayo de 2014

Li, la profunda intuición china

La percepción china de la realidad que se tenía hasta hace unos siglos, era por completo diferente a la que cultivamos hoy en occidente. De hecho, esa perspectiva de las cosas y sus relaciones se ha perdido por completo y no queda sino tratar de acercarse a ella, a través de sus derivaciones artísticas y culturales, desarrolladas a lo largo de milenios. Y aun en su inefable ocultamiento en lo pretérito, en la mera alusión poética o simbólica, esa manera de interpretar la realidad vale la pena ser buscada, aun cuando sea solamente como un medio de comprender nuestras propias tendencias de pensamiento, a la luz de lo absolutamente diferente. Comentaremos un fragmento poético chino, a la luz de esta mencionada intuición.



El conocimiento

Durmiendo en primavera no se advierte la aurora.
En el lugar dulce se oyen cantos de pájaros.
Llega la noche, hay sonidos de viento y lluvia.
Cayeron flores, quién sabe cuántas.

                                        Meng Haoran

Además de disfrutar de la serena belleza de estos versos, a fin de comprenderlos, conviene recordar cierto pasaje del “Ensayo sobre la pintura de paisajes” de Tsung Pin, que se refiere a la noción de Li. De acuerdo a Tsung Pin, se percibe a Li, es decir, la realidad, cuando la visión reacciona y la mente encuentra lo que buscaba.

Al verter esa intuición de la naturaleza en la pintura, los espectadores capturan su sutil esencia, sus ojos y su mente se concentran en el Li. La realidad no es más que la conjunción agitada de la mente y el espíritu, percibida por medio de una intuición devenida en arte.

La percepción profunda

El poeta Meng Haoran nos brinda un fragmento de fragmentos de la realidad, en donde cada detalle de la naturaleza es manifestada en términos de relaciones, todo es un flujo vivencial y sublime, que inicia en un sueño (“Duerme”) y culmina en una pregunta sin respuesta, el enigma, un místico silencio (“¿Quién sabe?).

Eso es el Li de Tsung Pin, el milagro del mundo propiciado por un breve instante entre sueños, misterios y secretos, compartidos, comunicados, religantes. Ese es el papel del arte, de la poesía, de la filosofía china: abrir alternativas para lograr una experiencia más vasta de la realidad, en la dinámica belleza, en el flujo de eternidad que se remansa en mundo.