miércoles, 21 de mayo de 2014

El alarido del Mapinguarí

En la vasta lista de seres con características simiescas o de apariencia humanoide de los que se tiene registro en los anales de la criptozoología, existe uno que sobresale ciertos detalles en su comportamiento y sus condiciones anatómicas: el Mapinguarí. Aunque se le suele ubicar junto a Pie Grande o el Abominable Hombre de las Nieves, parece ser que esta criatura salvaje de las selvas amazónicas, se define por una gran agresividad, un olor nauseabundo y la particularidad de tener los pies invertidos, los cuales dejan tras de sí huellas inconfundibles.


En un entorno agreste y abundante en biodiversidad como el del Amazonas, con enormes zonas inexploradas aún, por cuestión de su difícil accesibilidad, es esperable que existan numerosas leyendas y relatos acerca de plantas y animales misteriosos, algunos de ellos en verdad extravagantes. Es en este marco donde aparece la figura del Mapinguarí, un nombre que despierta temor entre los habitantes del suroeste carioca y la frontera entre Bolivia y Perú. 

Se trata de una suerte de demonio silvestre, que, si bien tiene una conducta evasiva, en los fortuitos encuentros que los humanos han tenido con este ser, ha dejado un terrible recuerdo por su agresividad impresionante, su notable tamaño, las afiladas garras que posee y la dureza de su pelambre, resistente a toda clase de lanzas y flechas. Con dos metros de altura, el Mapinguarí se desplaza erguido por entre la densa selva y tiene un rostro en donde se evidencian rasgos entre humanos y simiescos. Tiene distintas particularidades que lo hacen único, como es el caso de sus pies invertidos, detalle que le ha hecho ser nombrado también, por los lugareños de la amazonia, como Mano de Mortero o Pie de Garrafa. También se le conoce, por su pelo de tonalidad rojiza, como Capa de Lobo. 

Otras de us características son sus poderosos brazos, su potente y aterrador alarido y el fétido olor que despide, capaz de hacer perder la conciencia a los animales o seres humanos que se le aproximen en exceso. Por todo lo anterior, hay estudiosos de la criptozoología que han propuesto lo siguiente: el Mapinguarí sería una criatura relacionada con los milodones o perezosos gigantes, los cuales habitaron por la actual América del Sur, hace 10 mil años, aproximadamente. Estas enormes bestias eran capaces de levantarse en sus patas traseras para alcanzar su alimento, es decir, las ramas de los árboles que mascaban incesantemente. 

La supervivencia de los milodones o sus descendientes directos, en un entorno silvestre como el que ofrece la selva del Amazonas, es bastante posible. No obstante, también podría pensarse que el Mapinguarí sea una especie de homínido desconocido hasta la fecha.