martes, 2 de octubre de 2012

El atomismo de Leucipo

El atomismo de Leucipo fue primer materialismo en la historia del pensamiento occidental. El atomismo, en el estricto sentido del término, es decir, el atomismo desde una visión cuantitativa, se constituyó, en el marco de la filosofía presocrática, como la última manifestación del pensamiento natural pluralista. 


Un primer enfoque de este tipo, fue el pluralismo cualitativo limitado propuesto por Empédocles. Luego surgió un pluralismo cualitativo ilimitado a través de Anaxágoras. Además, el atomismo superó, en cierto sentido, al dualismo “amor-odio” y los cuatro elementos, de Empédocles y el del nous (mente) y la congregación de homeomerías (partículas que conforman a todas las cosas) de Anaxágoras. Por lo anterior, el atomismo antiguo bien puede ser considerado como un monismo. A final de cuentas, se trata del primer materialismo que aparece en la historia del pensamiento occidental.

Una figura relevante y oscura

La escuela atomista fue fundada por Leucipo, uno de los más relevantes y desconocidos filósofos presocráticos. Se conocen pocos detalles acerca de su vida. Nació en Mileto, se formó como pensador en Elea e inauguró su escuela en Abdera. Se piensa que fue contemporáneo de Anaxágoras y de Empédocles. Se le atribuyen, con algunas reservas, dos importantes tratados filosóficos: la Gran Ordenación y Sobre la inteligencia. Además, parece ser que Leucipo también fue discípulo de Zenón, quien justamente lo acercó a los planteamientos de la filosofía eleática. Esta tradición comprendía al ser como una unidad inalterable, infinita, eterna e incognoscible.

Ser y devenir

La originalidad de la filosofía de Leucipo consiste en que, ubicándose entre el monismo estático de Parménides y el monismo dinámico de Anaxímenes, desarrolló un pluralismo que combina los aspectos esenciales del ser de la filosofía eleática, con el devenir característico de la filosofía jónica. En otras palabras, Leucipo mezcló el ser de Parménides con el aire de Anaxímenes, como fundamentos de la realidad. Y lo hizo de esta manera: pensando el ser de Parménides como una esfera compacta, pronto es penetrada por la dinámica del aire de Anaxímenes (conceptualizado como vacío y no tanto como ser). Como consecuencia de esta combinación, aparecen los átomos, cada uno de los cuales se presenta como indestructible, eterno y inmutable.

Todo y nada

Los átomos de Leucipo se desplazan en el espacio y al vincularse con los demás, y con los que motivan las sensaciones humanas, producen los fenómenos cualitativos de la realidad. Esta perspectiva de los átomos se aproxima mucho a las mónadas pitagóricas. Según el enfoque filosófico de Leucipo, al dividirse el ser de los eleatas, por la aparición en su centro del no-ser de los jónicos, toda la realidad puede ser comprendida a través de átomos y vacío.