martes, 9 de octubre de 2012

Sócrates: atleta del pensamiento

Una de las particularidades que más llaman la atención del filosofar de Sócrates, es su humanidad expresa. Cuando la tradición de los presocráticos apuntaba a una especulación orientada hacia la naturaleza material del universo- por supuesto, vinculada con místicos impulsos de reflexión- Sócrates hizo descender todos esos esfuerzos intelectuales para aplicarlos mayormente a temas éticos.


Pero no sólo eso, sino que además Sócrates prefirió no servirse de estrategias expresivas utilizadas por otros filósofos, como por ejemplo la poesía de Parménides o el hermetismo de Heráclito, para llevar a cabo una filosofía basada en cuestionamientos relacionados con la vida cotidiana y cultural de su momento histórico, y además, lo que deseamos ponderar aquí, ejemplificar su postura filosófica en su propia persona.

Tal carácter del pensamiento socrático queda ejemplificado por ejemplo en la ponderación de la virtud de la templanza, que se menciona en el Banquete, cuando tras finalizar todos los discursos, bellos y fascinantes, de los comensales con referencia al amor, irrumpe en el lugar Alcibíades y su séquito de francachelistas. Tras conocer el tema que ha guiado a la famosa tertulia, Alcibíades procede a participar en el tópico mencionado, efectuando una alabanza de Sócrates y su integridad personal. Pero, es muy significativo como Alcibíades asocia la entereza interior de Sócrates, por medio del reconocimiento de sus capacidades de resistencia atlética, en los tiempos que el filósofo fungía como militar. Pareciera existir por lo tanto una conjunción entre el nivel de potencia ética y de sensibilidad axiológica del alma de una persona, y una voluntad de ejercitación y cuidado de su físico.

Este es un mensaje muy valioso, uno más relacionado con la figura de Sócrates, para nuestro tiempo: para poder pensar con provecho, hay que aprovechar todas las posibilidades de vivir a plenitud, y, en ese sentido, la práctica de actividades deportivas, como el correr, el ciclismo, la gimnasia, etc., es decir, las que acentúen la resistencia de un individuo, las que potencialicen de mejor manera sus facultades y dominio de sí, pueden ser la vía para alcanzar una mejore experiencia de vida, más allá de cualquier eventualidad.

Sócrates, acaso nos invite a ser auténticos atletas del pensamiento, maratonistas de sí, pero siempre a través de su clásica máxima “conócete a ti mismo” , es decir, explorando los límites de nuestra experiencia física, que es la manera más provechosa de ampliarlos al máximo: de lo que se trata es de extender y enriquecer a la realidad entera, por medio de una intensa vivencia de la corporeidad propia.