domingo, 7 de octubre de 2012

Arte, pensamiento y realidad

“No hay arte abstracto. Siempre debes empezar por algo. Después puedes eliminar todo rastro de realidad. Entonces, de todas formas, no habrá peligro, porque la idea del objeto habrá dejado una marca indeleble.” Pablo Picasso


Por lo tanto, es posible imaginar que cada objeto deja un rastro en la realidad. No solamente una evidencia física de su desplazamiento o su interacción con los demás entes, sino una huella relacional. Captar esa riqueza alusiva es algo que solo algunos genios como Picasso pueden lograr. Lo que nos plasma el arte abstracto es, en esencia, más un libre acercamiento a la real profundidad del ser, que un alejamiento idealista llevado a cabo por un ser preso de su limitada realidad.


“Y someterse a la propia maravilla requiere una necesaria precariedad. Pero no menos precario es el continuo despertar para preservar la armonía expresiva.” Pierre Tal-Coat

Esta consideración resulta doblemente valiosa viniendo por parte de un expresionista como Tal-Coat, quien supo expresar los horrores de la guerra civil española con tan valiente rigor y voluntad crítica. Su progresivo paso hacia la abstracción puede comprenderse como una consecuencia quien ha contemplado lo más precario de la realidad: la violencia, la muerte y el desnudo anhelo de vida. Más allá de ello, solo queda una reinterpretación de todo, desde un lenguaje personal y secreto. Dolorosa catarsis de asombro y un postrero re-conocimiento infinito.


“La imagen puede estar en relación con la naturaleza como la fuga de Bach con Jesucristo; un caso así no es una copia, sino una creación análoga” Wols

El poder de la imagen consiste en su capacidad para proyectar, con respecto a quien la construye, lo más auténtico de su propio ser. Pero es preciso tomar en cuenta que la naturaleza solo es comprensible, abarcando tanto su luz como sus tinieblas. Bach así lo comprendió y la grandiosidad de sus fugas para órgano radica no tanto en sus imponentes armonías, como en la insuficiencia heroico-trágica ante el silencio ominoso que prosigue a su culminación. Así igual en el expresionismo sórdido de Wols: no se trata de copiar la realidad sino de explorarla estéticamente de lo más alto (Bach) hasta lo más bajo (Wols) y dejarse invadir por el vértigo del vacío que hay más allá de ello. Toda creación es análoga con la realidad insuficiente que aluden los límites de su manifestación, de cara a una críptica nada.


“La pintura opera a través de signos que no son abstractos e intangibles como las palabras. Los signos de la pintura están más cercanos a los mismos objetos. Además, la pintura manipula materiales que son sustancias vivas. Éste es el motivo por el cual la pintura le permite a uno ir mucho más allá que las palabras, al dirigirse a las cosas y conjurarlas.” Jean Dubuffet

Pintura y lenguaje verbal son dos maneras de aproximarse a lo extrarrepresentable. De inicio tenemos al contacto metafísico entre lo extra representativo y las sensaciones y los pensamientos, es decir, las expresiones, lo que resulta del flujo de la abstracción. La realidad no es más que una retícula de representaciones y expresiones en donde la subjetividad se proyecta. De acuerdo a lo que Dubuffet nos señala, la pintura tiene primacía para captar- en una particular anamnesis-, las etapas de abstracción en las cuales un fenómeno ha tenido lugar. El lenguaje verbal, por su singular manifestación, su abstracción inherente, se encuentra más alejado del contacto metafísico, de la vivencia experimentada. En cambio la pintura- más libre y potente- se aproxima por el camino de la intuición e incluso del instinto- art brut- a la fuente de la vivencia.