lunes, 8 de octubre de 2012

Los orígenes del cubismo

De entre todos los movimientos surgidos durante el siglo XX, sobresale el del cubismo, mismo que tuvo en Pablo Picasso (1881-1973) a su máximo exponente. Los especialistas reconocen al año 1907 como la fecha de inicio del cubismo. Y si bien también existen muchos que consideran a Picasso como el fundador de este movimiento, lo cierto es que las primeras pinturas que exponen las características del cubismo son de la autoría de George Braque.


En 1908, el crítico Louis Vauxcelles realizó un comentario acerca de “cubos” al abordar una exposición de la obra de Braque, en la galería de Kahnweiler. Al repetir esta comparación en otras ocasiones, Vauxcelles , sin proponérselo, le había dado un nombre a uno de los movimientos artísticos más relevantes en la historia reciente.

Las características particulares del cubismo son las siguientes: autonomía de planos; múltiple perspectiva; difuminación de las gradaciones de luz y sombra; color de “tono local”; geometría pronunciada, y un sólido fundamento filosófico, por ejemplo, en los estudios de la intuición de Bergson.

Una de las obras clave en el nacimiento del cubismo, fue Las señoritas de Avignon (1907) de Pablo Picasso. Este artista español, y Braque, se inspiraron en la perspectiva volumétrica manejada por Cézanne para desarrollar obras muchas veces monocromáticas y fragmentadas, con una proyección de perspectivas simultáneas. El propio Picasso definió algunos de los temas característicos de las pinturas cubistas: la representación de instrumentos musicales, las naturalezas muertas y los retratos. Muestra paradigmática de retrato cubista es el de Daniel Henry Kahnweiler (1910).