jueves, 12 de abril de 2012

Epojé griega y paz interior

La epojé consistía en suspender el juicio y no afirmar ni negar nada. La esencia de esta postura estaba encaminada a la búsqueda de la máxima paz interior.


Epojé es un término griego que significa “suspensión del juicio”. El filósofo Arcesilao fundamentó su doctrina en esta noción, contrapuesta a las primeras etapas del estoicismo. En contraste con Zenón de Citio, quien recomendaba la suspensión del juicio únicamente con relación a lo que no es comprensible, Arcesilao fomentaba la epojé para cualquier saber, incluso para el que afirma no saber nada. Arcesilao hizo de la epojé un elemento universal, a través de un pensar sistemático, en donde, a cada argumento dado, se le dan razones contrarias de la misma magnitud.

Valiosa enseñanza

La escuela escéptica se apropió de esta herramienta filosófica, a tal grado, que una de sus tendencias más famosas se hizo llamar “eféctica”, es decir, “de la suspensión del juicio”. Por otro lado, la crítica llevada a cabo por el escepticismo hacia el dogmatismo negativo cultivado por Arcesilao en la Academia media- el cual consistía en invalidar cualquier tentativa de investigación acerca de los fenómenos del mundo, por considerarlos incomprensibles-, también iba encaminada a la epojé según la manejaban Arcesilao y sus seguidores.

Las dos rutas de la epojé

Por esta revisión de los escépticos a la noción de epojé, Sexto Empírico hace una distinción entre la epojé escéptica y la epojé académica. La primera sería una vía para alcanzar la ataraxia, es decir, la imperturbabilidad interior del investigador, mientras que la segunda, sería una meta en sí misma, el máximo bien posible. La epojé de los escépticos se gesta también, a partir de argumentos contrarios equivalentes; deriva en una emoción y una suspensión del pensar discursivo, lo cual fomenta en el investigador una posición neutral con referencia a la afirmación o la negación de un asunto. Al final se desemboca en la aphasía, el silencio escéptico, la sabiduría de no asentir, manifestada en expresiones como “no más”, “tal vez”, “me abstengo”, etc.

El reflejo sin fondo

Para comprender el sentido de la epojé desde el punto de vista antiguo, hay que considerar la figura de Pirrón. El filósofo escéptico más importante, viajó junto a Alejandro III el Magno hacia Oriente y allí tuvo contacto con la sabiduría hindú. La epojé, de acuerdo a como la proyectó el padre del escepticismo griego, tiene como fin principal la paz interior de quien investiga los fenómenos del mundo. Este detalle hermana a la epojé con la búsqueda de armonía interior que caracteriza al pensamiento oriental. Pirrón parecería decirnos, a través de la epojé, que, ante un mundo cuya esencia es el enigma y el misterio, lo mejor es no decir nada, y así escuchar mejor el silencio de la eternidad.


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