sábado, 30 de marzo de 2013

Los socráticos menores

Tras la muerte de Sócrates, varios de sus discípulos fundaron sus propias escuelas, basadas cada una, en cierto aspecto particular del pensamiento socrático.


El término “escuelas socráticas menores” no debe hacernos pensar que el filósofo Sócrates haya fundado alguna escuela en específico. Él viejo sabio se percataba que había gente interesada en seguir sus ideales, pero resolvió no dejar doctrina alguna a sus discípulos, ningún sistema o sistema de pensamiento definido al cien por ciento.

Empero, varios de sus seguidores, a la muerte del maestro, decidieron resaltar ciertos aspectos de sus enseñanzas y crearon escuelas filosóficas, orientadas en direcciones bien definidas. Para lo anterior, incluso combinaron las lecciones de Sócrates con otras fuentes distintas. Tales pensadores, aún sin la relevancia que tuvo Platón- el discípulo más avezado de Sócrates-, fueron parte de la vida cultural de la Grecia Antigua, y a su modo y posibilidades, coadyuvaron en el desarrollo histórico del pensar filosófico.

Los cirenaicos

Aristipo de Cirene, fiel discípulo de Sócrates, tras fallecer este último, regresó a su ciudad natal y fundó una escuela de filosofía, la de los cirenaicos. Sin embargo, a diferencia de Sócrates, Aristipo cobraba considerables sumas de dinero por sus lecciones. Para los cirenaicos, las sensaciones subjetivas deben de tomarse como la base para la conducta práctica. Si la norma de esta última la definen las sensaciones individuales, la meta del comportamiento individual debe de ser la experiencia de las más agradables sensaciones. Ahora bien, para Aristipo, la sensación se encuentra vinculada al movimiento: si este es suave, la sensación es grata; si este es brusco, la sensación es gravosa; si el movimiento apenas es perceptible, entonces no se experimenta ni dolor ni placer alguno.

De tal manera que si Sócrates había enseñado que la virtud es la única vía para alcanzar la felicidad, Aristipo y los cirenaicos, identificaron ese fin ético, como el placer, y el placer del cuerpo aún más que el intelectual, por tratarse de una vivencia más intensa y poderosa.

Pero el sabio cirenaico, experto hedonista, debe tomar en cuenta el futuro en su búsqueda del placer y la felicidad. Por lo consiguiente evitará las desmesuras y excesos que le conducirían al sufrimiento y las consecuencias punitivas de sus actos.

La Escuela Megárica

El fundador de esta escuela fue Euclides de Megara. Este pensador se había acercado en primera instancia a la escuela de los eleatas (Parménides) y posteriormente, por el influjo de la ética socrática, alteró tal doctrina hasta el grado de identificar el Uno con el bien. Euclides pensaba a la virtud como unidad, a lo Uno con Dios y con la razón. Para este filósofo no había principio alguno contrario al bien, puesto que un principio así implicaría la multiplicidad y esta última era falaz, de acuerdo a los eleáticos.

De tal suerte que, la doctrina megárica se desenvolvió a manera de una erística, desarrollando varios argumentos orientados a refutar tesis contrarias, reduciéndolas al absurdo. Uno de sus más destacados exponentes fue Estiplón de Megara, el cual reflexionó principalmente acerca de problemas éticos. Estiplón filosofó acerca de la autosuficiencia, con una particular teoría de la apatía. Cuando alguien le preguntó a este pensador lo que había perdido en el saqueo que había sufrido la ciudad de Megara, Estiplon contestó que nadie había visto a soldado alguno llevarse su sabiduría y sus conocimientos. Cabe mencionar que el mejor discípulo de Estiplón fue el estoico Zenón.

La escuela de Elis y Eretria

Otras destacadas escuelas de socráticos menores fueron: la escuela de los cínicos, con Antístenes y Diógenes como principales cultivadores y la escuela de Elis y Eretria. Esta última fue fundada por Fedón, uno de los más cercanos alumnos de Sócrates y cuyo nombre lleva uno de los más célebres diálogos platónicos, el cual trata acerca de la inmortalidad del alma. Fedón volvió a Elis tras la muerte de Sócrates y fundó una escuela cuyas doctrinas se orientaban con respecto a la unidad e identidad del ser y del bien, en un enfoque similar al de la Escuela Megárica. Tras fallecer Fedón, la escuela fue dirigida por Plistano de Elis y luego por Menedemo de Eretria- quien también había estudiado en la Escuela Megárica- y Asclepíades. Menedemo fue quien resolvió trasladar la escuela a la ciudad de Eretria, y desde entonces fue conocida como la escuela de Eretria, aunque las enseñanzas no se alteraron significativamente.

En general, esta corriente socrática menor se afanó en el desarrollo del pensamiento moral del maestro, especialmente en problemas de tipo cívico y moral. Por la falta de fuentes informativas acerca de las doctrinas de las escuelas de Elis y Eretria, solo se puede afirmar que tuvieron como eje principal de su filosofía, la identidad de la virtud y la verdad, de lo bueno y lo verdadero.