sábado, 30 de marzo de 2013

La transición del mito al logos en la Grecia Antigua

El paso del mito al logos se dio desde una interpretación mitológico-religiosa del mundo, a una explicación filosófico-científica y racional.


“Los seres humanos comenzaron a filosofar movidos por la admiración y aún siguen haciéndolo.” Tal es una afirmación por parte de Aristóteles y que todavía es válida en nuestros días. Es una perspectiva que procede directamente de Platón y que comprende por admiración filosófica la vivencia de asombrarse por los acontecimientos inexplicables y los fenómenos del mundo, de los cuales de inmediato surge la cuestión acerca de sus causas.

En esta misma sentencia se nos plantea el problema acerca de los orígenes y los inicios de las filosofía occidental: la filosofía de las diferentes escuelas, la profesional, no es la única que ostenta una sabiduría filosófica, sino que esta última también se hace manifiesta en el mito, surgido a su vez por el cuestionamiento y el asombro por las cosas del mundo.

Y en realidad no es fácil determinar los límites entre el mito, el pensar filosófico y la filosofía como tal, con las divisiones señaladas por las historias de la filosofía. Los temas a los que estos campos del saber se abocan, es decir, el problema acerca de la aparición del mundo, la explicación de los fenómenos naturales, y de las normas e instituciones sociales, son habituales en todos, pero se distinguen por la manera en la que abordan tales tópicos y especialmente, en la manera en la que tales campos del saber tienen de expresarlos.

Cambio de paradigmas

El interesante paso del mito al logos, se hace patente entre una forma expresiva de tipo narrativo, acerca de héroes y de dioses y un lenguaje eminentemente argumentativo. En lugar de explicaciones del mundo basadas en las deidades, se opta por una alternativa racional de dominio del mundo y sus fenómenos. La aparición de la filosofía como tal se dio, en sentido estricto, con el hallazgo de la argumentación.

La filosofía griega no surgió en la Grecia continental. A la ciudad de Atenas no llegará sino hasta el siglo V y en Esparta jamás consiguió arraigar. La filosofía apareció exactamente en las colonias griegas de Asia Menor, como por ejemplo, Mileto, y del sur de Italia, en lugares como Elea y Crotona. Tal circunstancia se comprende por el hecho de que, en tales sitios, era menester enfrentarse a situaciones inéditas, cuestiones novedosas e inesperados problemas y maneras de pensar. Lo anterior se deriva de exigencias intelectuales que no habrían podido tenerse, de inicio, en una metrópoli.

Otro factor que debe considerarse con respecto a la aparición de la filosofía, se relaciona con las exigencias del tráfico y comercio que partieron desde la polis, y que se extendieron mucho más allá de sus límites fronterizos. Esto último demando la invención de nuevas maneras de argumentar y de comunicarse de manera lingüística y de metodologías más transparentes y confiables.

De lo divino a lo natural

Los núcleos de interés de la filosofía griega comprenden los tres campos de la física (esto es la teoría de la naturaleza), la ética y la lógica. Y es que la física no solamente se enfoca a la explicación del ámbito celestial y de la tierra, de los fenómenos naturales, de tiempo, el espacio y el movimiento, sino además, de la teología, comprendida como la reflexión acerca de los dioses que surge de la observación de la naturaleza. 

Los historiadores antiguos, vinculan estos tres campos de estudio a tres momentos históricos bien definidos. Y así desde este enfoque, los presocráticos son reconocidos como los fundadores de la física; Sócrates y Platón, como los fundadores de la ética y Aristóteles, como el descubridor de la lógica.

El paso del mito al logos se realizó de manera paulatina. Se hizo manifiesto a través de un grupo de pensadores que abordaron los problemas acerca del origen de las cosas y que además, propusieron un principio unitario de la realidad. Por supuesto, todo lo anterior lo realizaron utilizando un lenguaje principalmente mitológico, pero con un enfoque metafórico del nombre de las deidades y por medio de una reinterpretación alegórica de los principales mitos. Basta recordar los mitos órficos, nombrados así por el rapsoda Orfeo.

En resumen, el paso del mito al logos, quedó marcado por la transición desde una interpretación mitológico-religiosa del mundo- por ejemplo, relatos de dioses que cuentan el surgir y transcurrir de las cosas del mundo-, a una explicación filosófico-científica y racional de los fenómenos de la realidad. No obstante este deslizamiento se dio de manera progresiva, hasta el punto en que varias influencias mitológicas, son aún apreciables en muchos pensadores presocráticos, los iniciadores de la filosofía occidental.