miércoles, 20 de marzo de 2013

La influencia de Parménides

Las ideas de Parménides motivaron un dilema, en torno a la relación del ser y el pensar, que luego abordaron pensadores como Platón y Aristóteles.


Parménides estaba convencido de que la razón era lo único en lo que podía confiar el ser humano. No aceptaba la posibilidad del cambio y sostenía el parecer, habitual en los días de la Grecia Antigua, que todos los elementos de la realidad siempre habían permanecido inalterables. Para este sabio griego lo que Es, jamás pudo no haber sido, ni tampoco podrá dejar de ser alguna vez. Por lo consiguiente, para Parménides el cambio no era ni siquiera concebible.

Muy probablemente, Parménides era consciente de que su percepción le señalaba algo por completo diferente al dictamen de su razón y sus convicciones; no obstante, resolvió apostarle todo al pensamiento en la comprensión de la realidad. Parménides estaba persuadido de que todo lo que aparenta existir en la realidad, carece de esta última, por el hecho de que no concuerda con lo indicado por la razón.

A tal modo de filosofar, basado por completo en la razón, se le conoce como racionalismo. Es una postura en la cual la razón, es la única vía con validez cognoscitiva para acerarse a la realidad.

Lo que perdura y lo que se transforma

A los pensadores de la Grecia Antigua siempre les interesó el dilema del cambio e intentaban solucionarlo pensando en un principio que se mantenía inalterable por toda la eternidad, sin límite alguno en su ser y distinto a cualquier objeto determinado, pero con la capacidad de darle forma a todo cuanto hay.

No obstante, Parménides no es un filósofo que haya sido conceptualizado por la posteridad, de manera general, como un idealista, por haber hermanado al ser con el pensar. Y es que Parménides se limita a la descripción de un principio formal pero sin contenido de ninguna clase, presentándonos solo una estructura sin visos de realidad alguna. Su concepción, por lo tanto, se proyecta más bien, como realista.

Tal circunstancia lo acerca mucho a Zenón de Elea, otro célebre sabio antiguo, con relación a su planteamiento sobre lo ilusorio del movimiento. Es una idea que resulta brillante a manera de razonamiento, pero que no es admisible desde una perspectiva práctica.

Para pensadores como Parménides o Zenón, comprender el mundo los condice a un modelo de la realidad, principalmente formal, sin consistencia de ningún tipo.

Tras la senda de Parménides

Otro gran nombre de la filosofía antigua, Platón, fue quien se percató de los puntos débiles del planteamiento parmenídeo, por ejemplo, al confundir la existencia con la esencia, esto es, las estructuras formales del pensar con las que definen la realidad.

Sin embargo, la influencia de Parménides sobre Platón se hace patente en cuanto a su convicción de que la certera vía para el conocimiento del mundo, no puede ser algo diferente al pensamiento y la razón. A la vez, Platón sigue a Parménides al asumir cierta teoría dualista, en la cual, se relacionan un mundo falaz, determinado por los sentidos y otro auténtico, accesible por la intuición intelectual.

Platón- muy posiblemente el filósofo griego más importante de la historia-, también aprendió de pensadores como Parménides y Zenón de Elea, a usar la discusión como una estrategia para alcanzar la verdad, o por lo menos apuntar lo más posible hacia ella. De allí justamente surgió su famosa dialéctica.

El mundo sensible y las ideas

En contraparte, Platón tampoco resolvió el asunto de la separación entre la esencia y la existencia, si bien ahondó en esta problemática, planteando una multiplicidad de seres, los cuales para Parménides se reducían solo a uno. Por otro lado, Platón pensaba a los elementos de la realidad sensible, como inferiores en cuanto a su ser, con relación a las ideas: fenómenos, meras imitaciones de estas últimas, eternas y perfectas. Es un argumento que definió por completo los derroteros de la historia de la filosofía, aun cuando, desde una perspectiva racional, no sea por completo comprensible.

Otro gran pensador griego, Aristóteles, hizo patentes las carencias de la teoría de las ideas y de lo prescindible que resulta la dualidad de mundos, de acuerdo a su particular modelo de la realidad.

La principal objeción de Aristóteles con relación al planteamiento de su maestro, es que las ideas sean trascendentes. Justamente ese rechazo, es lo que motivo a Aristóteles, de acuerdo a su filosofía, a regresar tales ideas al ámbito de lo sensible. Esta es una senda de reflexión surgida, en gran medida, gracias a la influencia de Parménides de Elea.