jueves, 27 de octubre de 2011

Visiones del Cielo y el Infierno

A lo largo de los milenios, han aparecido muchas descripciones del Cielo y el infierno, de acuerdo a las diferentes culturas que han reflexionado en torno al tema. Llama la atención las diferencias que existen con respecto a la localización, propósito y hasta el número de estos ámbitos sobrenaturales. Por ejemplo, las visiones del Cielo se orientan más hacia lo abstracto, mientras que las del infierno, han sido detalladas de manera dramática y vívida.

Siete cielos son los que incluyen las tradiciones hindú y budista y se constituyen, esencialmente, como sitios de recompensa provisional dentro del ciclo de las reencarnaciones. Por lo que se refiere a la tradición judía, el paraíso es el jardín adánico restaurado; para los griegos, en cambio, el paraíso está ubicado en subterráneas regiones.


Posteriormente, cuando la salvación implicó deshacerse de los impulsos naturales del cuerpo, el paraíso se pensó en el cielo. La tradición cristiana se alimentó de las nociones judía y griega y visualizó al paraíso como una suerte de ámbito espiritual, una región etérea y eterna, libre por completo de las humanas aflicciones.


Otras religiones, como el Islam, consideran al Cielo como un lugar lleno de jardines, manjares inagotables, vino y mucho placer sensual. Por ello, muchas almas, atraídas por este delicioso recinto, intentando cruzar el puente que lleva al Paraíso, caen sin remedio en una fosa de fuego. Sin embargo, el Corán no asevera que el Paraíso sea imperecedero.


Por lo que se refiere al infierno, las escrituras hebreas no hacen mención específica de un espacio de eterno castigo. Sin embargo, hace 2,000 años, cierta tradición rabínica concibió creencias infernales acerca de un lugar llamado Gehena, en donde a los pecadores les aguardaban torturas indecibles, como quemaduras y desollamientos. No fue sino hasta el siglo XVII que esta noción fue descartada, por no corresponderse con la visión de un Dios misericordioso y lleno de bondad.


En realidad, la concepción cristiana del infierno parte de la tradición judía. El Nuevo Testamento solo menciona un “lago de fuego”, “oscuridad exterior”, y el “llanto y crujir de dientes”. Sin embargo, a partir de ello, teólogos, literatos y pintores han desarrollado descripciones literalmente dantescas.


En cambio, las tradiciones orientales hablan de múltiples infiernos. Por ejemplo, los hindúes afirman que las almas deben hacer escala en 21 infiernos distintos, antes de quedar purificadas y listas para la reencarnación. Algunas de las torturas incluidas en estos 21 infiernos son, por ejemplo, ser devorados por cuervos, o bien, cocinados en grandes cántaros. Los budistas tibetanos, por su parte, mencionan 8 gélidos infiernos, mientras que, el budismo clásico, solo 7, con muchos recintos de tortura y pozos en llamas.


Sin embargo, la marca de mayor cantidad de infiernos la tiene la tradición jainista de la India, con 8.4 millones de infiernos, listos para recibir a cualquier número de pecadores.

Un ejemplo visual del imaginario occidental acerca del Cielo, lo tenemos en esta compliación de obras del renacentista Fra Angelico


En contraste, quien mejor supo plasmar en imágenes la noción occidental del infierno fue el famoso pintor holandés, El Bosco. Esta es una curiosa animación derivada de sus figuras infernales de "El Jardín de las Delicias": 



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