jueves, 6 de diciembre de 2012

La condición humana según Hannah Arendt

De acuerdo a la pensadora Hannah Arendt la condición humana no es algo equiparable a la naturaleza humana y el conjunto de las dinámicas y aptitudes características de la condición humana no puede ser comparado con la humana naturaleza. Siempre existe, por lo tanto, un centro de irreductibilidad que da cuenta de nuestro particular ser/humano.


Harendt planeta que, si los humanos emigraran a otro planeta, este cambio radical y maravilloso, provocaría que los humanos tuvieran que vivir en condiciones totalmente hechas por los propios seres humanos, lo cual significa que serían condiciones totalmente distintas a las que se tienen en el planeta Tierra.

De tal suerte que, nada de lo que conocemos actualmente y que forma parte del vivir cotidiano, como por ejemplo, el pensamiento, la acción o el trabajo, tendrían el sentido que normalmente le damos. Pero aún así, estos habitantes de otro mundo, con todo y lo anterior, continuarían siendo humanos, si bien, solo podría afirmarse con respecto a su naturaleza, que continuarían como seres condicionados, aun cuando esta condición sería, en todo caso, auto-fabricada.

Pensando en este mismo problema- abordado previamente por San Agustín-, Harendt considera que, resulta poco probable que nosotros, capaces de saber, determinar y definir, las esencias naturales de todos los objetos de nuestro entorno, podamos hacer lo mismo con nuestra propia esencia. Y es que lo anterior implicaría salirnos de nuestra propia sombra, nuestra humana condición.

Incluso, para esta pensadora, nada justifica que nosotros demos por sentado, que lo humano tiene una naturaleza o esencia particular, tal y como sucede con las demás cosas de la realidad.

Para Harendt, si realmente tenemos esta esencia o naturaleza particular, solo Dios podría conocerla y darle una definición y el primer paso para hacerlo sería que, al hablar de un humano, se dejara de hacerlo como un “quien” y se pensara como un “que”.

Finalmente, Hannah Harendt considera que, las condiciones de nuestra existencia como humanos- manifestada en la vida propia, la natalidad, la mortalidad, la pluralidad, la mundanidad y el planeta entero, por ejemplo-, nunca explicarán por completo lo que somos, o contestarán a la interrogante de quienes somos, por la simple razón de que, todos estos elementos- la realidad entera-, nunca nos condicionan de manera absoluta.