miércoles, 8 de octubre de 2014

Individuo y sociedad

Quizás para comprender el sentido profundo de la individualidad, no haya que examinar tanto al "yo" como al "nosotros". De manera que, las dinámicas de la conciencia, acaso no se expliquen tanto en las simas silenciosas del ser propio, como sí a través de la interacción comunicante de lo social. 



El pensador español Miguel de Unamuno escribió varios párrafos esclarecedores al respecto, en su obra Del sentimiento trágico de la vida:  "El hombre ni vive solo, ni es individuo aislado, sino que es miembro de la sociedad... La razón, lo que llamamos tal, el conocimiento y reflexivo, el que distingue al hombre es un producto social". 

Unamuno considera que, así como se presentan vinculados y fecundándose mutuamente el individuo y la sociedad donde aquel se desenvuelve- a tal grado que es difícil determinar donde termina uno y comienza el otro-, constituyéndose en cierto modo en aspectos de una misma esencia, así se manifiestan en uno mismo, el espíritu, la parte social que en la interacción con los demás nos torna conscientes y la materia o elemento individuante e individual. 

De tal suerte, si bien la conciencia razonadora solo cobra sentido en el despliegue comunicacional con respecto a los demás, para alejarse de las trampas constreñidoras del solipsismo, la dinámica cotidiana de lo social solo adquiere real valía, en la medida que favorece la libre afirmación de la individualidad. 

En la frágil armonía entre individuo y sociedad- sutil y reveladora tensión como la del arco y la lira-, se da, se nos da plenamente lo humano.