sábado, 16 de junio de 2012

Vincent Van Gogh: "Campo de trigo con cuervos"

En la obra más dramática de Van Gogh, se puede leer la huella de sus ansiedades y deseos, en un camino sin retorno hacia su propia creación. De entre las muchas obras maestras del pintor holandés Vincent Van Gogh (1853-1890), una de ellas sobresale por su siniestra profundidad. Se trata de Campo de trigo con cuervos (1890), la cual se conserva en el Vincent Van Gogh Museum de Amsterdam. Acaso esta sea la pintura más dramática de Van Gogh, quien, no mucho después de finalizarla, atentaría contra su vida en las proximidades del paraje retratado.


A pesar de su acuciante neurosis, Van Gogh pintaba con un ritmo frenético, buscando mitigar su agitación interior trabajando. Pero su labor, en lugar de tranquilizarle, lo enervaba aun más. El ambiente que Van Gogh evocaba, se exhibe, a través de su arte, deformado, fúrico y colmado de tristes augurios, tan angustiosos como cuervos revoloteando sobre un horizonte sombrío.

Arte

Con escasos trazos, Van Gogh fue capaz de realizar en Campo de trigo con cuervos una rotunda e impactante elaboración. Una de las claves de su eficiencia pictórica, fue no combinar los colores, sino, por el contrario, dejar testimonio de cada pincelada con nerviosa meticulosidad. El trigo, amarillo y radiante, hace contraste en su vibrante efecto con el azul penumbroso del firmamento. Da la impresión de que los tonos cromáticos elegidos por Van Gogh llevaran a cabo a en el lienzo- níveo campo de batalla- una enconada disputa, para consolidarse como la pauta expresiva dominante de la obra.

Los trazos agresivos, la carencia de armonía y sutilezas estilísticas de la pintura impresionista- la autenticidad de Van Gogh- se hace manifiesta en Campo de trigo con cuervos. Se piensa que el autor pintó esta composición de memoria, sin el apoyo de un dibujo del paisaje, elaborado de manera previa. Lo que Van Gogh contempló físicamente en aquel paraje desolado de Auvers-sur-Oise, fue asimilado por su torturado interior y posteriormente plasmado en el lienzo, pero ya con la impronta de su visionaria sensibilidad.

Pasión

En esta obra, las pinceladas en los bordes semejan las marcas dejadas por un cuchillo en el lienzo. Este detalle evidencia la conformidad afanosa que Van Gogh intentaba lograr con respecto a su visión interior. Parecería que el artista holandés emprendió una personal contienda con la realidad, para medir la intensidad de su manifestación. Sin embargo, en este desafío, Van Gogh se lo jugó todo, hasta la cordura y la vida misma.

Algo que también es de destacar, es que Van Gogh nunca intentó ocultar las limitaciones de su técnica. De hecho, desde una rigurosa lectura- según la ortodoxia de la composición- Campo de trigo con cuervos exhibe severas deficiencias, por ejemplo, en la precipitada perspectiva que muestra la vereda entre los trigales. No obstante, tal circunstancia, en contra de restarle méritos a Van Gogh, lo hace más admirable, ya que resalta la sinceridad de su manifestación interior y no un simple conformismo con las reglas de la creación plástica.

Desesperación

A diferencia con otras composiciones dedicadas al mismo tema, pintadas por este artista holandés, Campo de trigo con cuervos no ostenta una perspectiva solar. En ella, en cambio, lo que sobresale es la tenebrosa agitación de los cuervos, las furiosas pinceladas y los tonos sombríos. En lo alto se forman remolinos, claves de otredad particulares de Van Gogh, que aparecen en sus pinturas más visionarias. Además, en esta obra se pueden contar cada una de las pinceladas, por lo separadas y superpuestas que las plasmó el autor. Dan la impresión de ser las huellas que dejó Van Gogh, en travesía sin regreso, hacia su propia creación.

Pocos, enérgicos y negros trazos sirvieron a Van Gogh para representar a los cuervos sobre aquel campo de trigo en Auvers-sur-Oise. Conforme se alejan esas siluetas en el horizonte de la pintura, aparentan fundirse con las densas sombras del firmamento. Cual si se tratara de funestos heraldos del destino ineludible, que, aún insalvable, a todos nos hermana y hace comprender.